Sánchez, entre la crítica de Milei y el aviso ignorado sobre Ceuta
La presidencia del Gobierno acumula frentes abiertos. El último, la alerta del CENIF sobre un riesgo extremo de entradas en Ceuta que, según El Confidencial, Sánchez restó importancia en el Congreso pese a que el correo llevaba las palabras “urgente” y “remisión inmediata”. La crítica exterior, encabezada por el presidente argentino Javier Milei, se suma a un descontento interno que, según las encuestas, comparte la mayoría de los españoles.
La percepción de corrupción y de gestión deficiente se ha instalado en el debate público. Hay quien sostiene que el Ejecutivo actúa con opacidad y que la respuesta a crisis como la migratoria es tardía y negligente. En contra, se argumenta que la oposición exagera y que los datos no respaldan acusaciones tan graves. Sin embargo, el episodio del CENIF, con su aviso de riesgo extremo y la posterior minimización en sede parlamentaria, alimenta la desconfianza.
La pregunta es si este cúmulo de críticas, internas y externas, tendrá consecuencias políticas. A la vista de la evolución de los acontecimientos, todo apunta a que el desgaste continuará, aunque la capacidad de resistencia del presidente, que ha sobrevivido a múltiples crisis, sugiere que no será fácil derribarlo. El tiempo dirá si la presión se traduce en cambios o en más de lo mismo.