Sánchez desbarata la estrategia de EE.UU. en la frontera con Marruecos
¿Quién ha salido ganando de la crisis fronteriza que ha puesto a España y Marruecos en el foco mundial? Las lecturas chocan frontalmente. Un sector del análisis sostiene que España dio una imagen solidaria ante una entrada masiva que cifran en 60.000 personas, mientras las fuerzas marroquíes se enfrentaban a su propio pueblo. Otro sector, más escéptico, ve una humillación: un país que no defiende su frontera queda en ridículo ante el mundo. Lo único en lo que coinciden es en un nombre: Estados Unidos sale derrotado, con un resultado que recuerda a Irán.
La partida que EE.UU. no esperaba perder
El relato que circula entre los analistas más críticos con Washington dibuja una jugada fallida: se esperaba un baño de sangre, o al menos un conflicto controlado, y la escena fue otra. Mientras el águila pierde, la imagen de España se difunde como la de un país que escoltó a los migrantes en lugar de reprimirlos. Las lecturas conspirativas incluso apuntan a que la estrategia estadounidense en la región ha terminado como en Irán: un nuevo frente perdido sin necesidad de disparar un tiro.
El coste de parecer un país bananero
Pero el otro argumentario no concede ninguna victoria. «El rollo solidario ya no vale una mierda, ni en España ni en Europa», se escucha en los análisis geopolíticos. Lo que queda es un país sin capacidad de control fronterizo, comparado con una China que jamás habría permitido el paso de 60.000 personas sin más. Las referencias a la falta de ejército y a la descomposición del régimen español se repiten en ambientes militares y de inteligencia, con alusiones a lo que habría podido pasar con el proyecto Islero.
Conclusión: Sánchez ha ganado, o ha perdido, según el cristal. Pero en Estados Unidos, la derrota de su estrategia parece lo único indiscutible. Mientras, Trump se aburre en la Casa Blanca y Mohamed VI lidia con sus demonios en Casablanca. La frontera sigue donde estaba.