El despliegue de la comitiva de Sánchez en Huelva
¿Cuántos vehículos hacen falta para que un presidente del Gobierno haga una visita oficial? La visita de Pedro Sánchez a la provincia de Huelva —con parada en las instalaciones de Moeve, en La Rábida y en la Factoría Cultural Jesús Quintero de San Juan del Puerto— movilizó, según relatan varios participantes, el Falcon presidencial, un Super Puma de apoyo y una caravana de coches oficiales por carreteras comarcales. El escenario es conocido. La factura, bastante menos.
El operativo: policías en cada esquina y calles cerradas
Los participantes que dicen haber coincidido con una comitiva de este tipo describen lo mismo: agentes de uniforme y de paisano apostados en cada esquina, itinerarios cerrados y una caravana que parece no acabarse nunca. La impresión dominante es que el despliegue ha ido engordando con los años, hasta un punto que algunos relatos comparan con el de potencias muy poco sospechosas de austeridad. Un forero describe el mismo patrón en Madrid: arterias principales cortadas con antelación, espera y reapertura, mientras el paso efectivo del vehículo principal se resuelve en una fracción mínima de todo ese tiempo.
25.000 euros para el helicóptero VIP
Al coste terrestre se suma el aéreo. Las informaciones publicadas cifran en 25.000 euros la reforma del helicóptero VIP que utilizan el Rey y el presidente del Gobierno. La reforma incluye la instalación de diez asientos de piel natural, una moqueta de lana y la renovación de paneles y techos. También un forero recuerda otros cortes de tráfico en barrios donde se retiraron decenas de coches con grúa para liberar una calle de poco más de cien metros.
Quién paga el espectáculo
Entre los argumentos que se cruzan hay tres corrientes: la que considera el despliegue pura ostentación pagada por el contribuyente, la que lo despacha como una excentricidad inherente a cualquier poder y la que se centra en el coste —minutos perdidos, comercios bloqueados, dinero público— más que en la escenografía.