rafabogado
Será en Octubre
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06.10.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
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Salve
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Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy martes y las lecturas:
“ Encontrar a Cristo, escuchar a Cristo ”
Hermanos:
Habéis oído hablar de mi pasada conducta en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y aventajaba en el judaísmo a muchos de mi edad y de mi raza como defensor muy celoso de las tradiciones de mis antepasados.
Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi progenitora y me llamó por su gracia, se dignó revelar a su Descendiente en mí para que lo anunciara entre los gentiles, no consulté con hombres ni subí a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, sino que, enseguida, me fui a Arabia, y volví a Damasco.
Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas, y permanecí quince días con él. De los otros apóstoles no vi a ninguno, sino a Santiago, el hermano del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que os escribo. Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia. Personalmente yo era un desconocido para las iglesias de Cristo que hay en Aaaa; solo habían oído decir que el que antes los perseguía anuncia ahora la fe que antes intentaba destruir; y glorificaban a Dios por causa mía.
Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos peine mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R/.
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias, porque me has plasmado portentosamente,
porque son admirables tus obras. R/.
Mi alma lo reconoce agradecida,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
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Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de D. Luis Maldonado Fernández de Tejada O.P., de la Fraternidad de Laicos Dominicos de Santo Domingo (Almagro).
La vida de San Pablo debe ser ejemplo para nosotros, un ejemplo a seguir. Todo es posible si ponemos nuestra vida en manos del Señor, si no nos resistimos a su llamada. Por más alejados que hayamos estado a su Palabra, por más de espaldas que vivamos a la Verdad, la mirada de Jesús, su susurro en nuestro corazón, nos harán caer rendidos a su amor. Él nos conoce desde el seno de nuestra progenitora y nos espera con los brazos abiertos. Y si respondemos a su llamada, como hizo San Pablo, seremos apóstoles del Señor.
Para los que estamos en el mundo, en las calles, para los misioneros, para las hermanas de vida activa, las oraciones de nuestros hermanos contemplativos, las encomiendas de nuestras hermanas de clausura son fundamentales. Esas oraciones discretas, silenciosas que a veces pasan inadvertidas, son la fuerza espiritual de la Iglesia en todos sus ámbitos.
Pero ambas vocaciones pueden ser compatibles y no dejar de escuchar la Palabra por estar demasiado ocupados en las cosas del día a día. “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas”. Es como si Jesús le quisiera decir que hay tiempo para todo, bien es verdad que María se ha llevado la mejor parte, pero nosotros también podemos participar de ella. Muchas veces lo he dicho: un rato de oración, un rato de lectura de las Escrituras, un rato de meditación al día nos darán la fuerza suficiente para afrontar nuestras tareas con la alegría evangélica de los cristianos, nos darán esa “sal de la tierra” que tanta falta le hace a nuestro mundo.
Marta y María, dos caras de la misma moneda que se necesitan y se complementan. Tomemos ejemplo de ellas para nuestra vida y con ellas vayamos tras los pasos de Jesús teniendo siempre nuestra casa abierta para Él.
Fuente: Encontrar a Cristo, escuchar a Cristo
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
06.10.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
Salve
Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy martes y las lecturas:
“ Encontrar a Cristo, escuchar a Cristo ”
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol Pablo a los Gálatas 1, 13-24
Hermanos:
Habéis oído hablar de mi pasada conducta en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y aventajaba en el judaísmo a muchos de mi edad y de mi raza como defensor muy celoso de las tradiciones de mis antepasados.
Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi progenitora y me llamó por su gracia, se dignó revelar a su Descendiente en mí para que lo anunciara entre los gentiles, no consulté con hombres ni subí a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, sino que, enseguida, me fui a Arabia, y volví a Damasco.
Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas, y permanecí quince días con él. De los otros apóstoles no vi a ninguno, sino a Santiago, el hermano del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que os escribo. Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia. Personalmente yo era un desconocido para las iglesias de Cristo que hay en Aaaa; solo habían oído decir que el que antes los perseguía anuncia ahora la fe que antes intentaba destruir; y glorificaban a Dios por causa mía.
Salmo de hoy
Salmo 138, 1b-3. 13-14ab. 14c-15 R/. Guíame, Señor, por el camino eterno
Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos peine mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R/.
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias, porque me has plasmado portentosamente,
porque son admirables tus obras. R/.
Mi alma lo reconoce agradecida,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de D. Luis Maldonado Fernández de Tejada O.P., de la Fraternidad de Laicos Dominicos de Santo Domingo (Almagro).
Reflexión del Evangelio de hoy
“Encontrar a Jesús transforma la vida”
Camino de Damasco, persiguiendo cristianos con toda su saña, San Pablo se encuentra cara a cara con Jesús que le llama por su nombre. Y desde ese día se acabaron las persecuciones y se dedicó a predicar la Verdad. Ese fue el efecto del encuentro, esa es la consecuencia de conocer a Cristo: todo se deja por Él, todo cambia en nuestra vida, hasta el repruebo se convierte en amor y el rechazo en entrega.La vida de San Pablo debe ser ejemplo para nosotros, un ejemplo a seguir. Todo es posible si ponemos nuestra vida en manos del Señor, si no nos resistimos a su llamada. Por más alejados que hayamos estado a su Palabra, por más de espaldas que vivamos a la Verdad, la mirada de Jesús, su susurro en nuestro corazón, nos harán caer rendidos a su amor. Él nos conoce desde el seno de nuestra progenitora y nos espera con los brazos abiertos. Y si respondemos a su llamada, como hizo San Pablo, seremos apóstoles del Señor.
“Contemplar, predicar”
El conocido pasaje de la visita de Jesús a casa de Marta y María ha sido interpretado de muchas maneras. Yo quiero recalcar el afán de Marta por tenerlo todo preparado para el Maestro frente a la contemplación de María por la Palabra: vida activa y vida contemplativa que no tienen por qué estar enfrentadas, al contrario: son complementarias, dos vocaciones necesarias para la predicación.Para los que estamos en el mundo, en las calles, para los misioneros, para las hermanas de vida activa, las oraciones de nuestros hermanos contemplativos, las encomiendas de nuestras hermanas de clausura son fundamentales. Esas oraciones discretas, silenciosas que a veces pasan inadvertidas, son la fuerza espiritual de la Iglesia en todos sus ámbitos.
Pero ambas vocaciones pueden ser compatibles y no dejar de escuchar la Palabra por estar demasiado ocupados en las cosas del día a día. “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas”. Es como si Jesús le quisiera decir que hay tiempo para todo, bien es verdad que María se ha llevado la mejor parte, pero nosotros también podemos participar de ella. Muchas veces lo he dicho: un rato de oración, un rato de lectura de las Escrituras, un rato de meditación al día nos darán la fuerza suficiente para afrontar nuestras tareas con la alegría evangélica de los cristianos, nos darán esa “sal de la tierra” que tanta falta le hace a nuestro mundo.
Marta y María, dos caras de la misma moneda que se necesitan y se complementan. Tomemos ejemplo de ellas para nuestra vida y con ellas vayamos tras los pasos de Jesús teniendo siempre nuestra casa abierta para Él.
Fuente: Encontrar a Cristo, escuchar a Cristo
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
(imagen visible para usuarios registrados)
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
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