El evangelio del día que se comparte en comunidad digital
Cada mañana, miles de personas abren sus dispositivos para encontrar la lectura del evangelio del día. No es una app ni un portal de noticias: es una práctica que trasciende la misa dominical y se vuelve rutina diaria. El 7 de julio, la profecía de Oseas marca la pauta: «Han constituido reyes en Israel sin contar conmigo, autoridades, y yo no sabía nada». El mensaje es claro: la soberbia y la idolatría traen consecuencias.
La profecía de Oseas: advertencia contra la idolatría
La primera lectura del día, tomada del profeta Oseas (8, 4-7.11.13), arremete contra los que confían en ídolos hechos por manos humanas. «Siembran viento y cosecharán tempestades», se lee. La imagen del becerro de Samaría, que termina hecho pedazos, es un recordatorio de que las falsas seguridades se desmoronan. En un contexto de crisis económica y política, la advertencia puede leerse también como una crítica a los líderes que actúan sin Dios.
El Santo Rosario como acto de comunidad
El día no termina sin la oración comunitaria. A las 22:00 horas, se convoca el Santo Rosario, precedido de la Coronilla de la Divina Misericordia a las 15:00, «la hora de la misericordia». La cita, que se repite a diario, muestra cómo las nuevas tecnologías permiten mantener viva una tradición que parecía en declive. La homilía corre a cargo del padre Santiago Martín, de los Franciscanos de María, quien cada día ofrece una reflexión sobre el evangelio.
Lo curioso es que, pese a la digitalización, el contenido sigue siendo el mismo que se lee en las iglesias desde hace siglos: Oseas, el salmo, el evangelio del día. La tecnología no cambia el mensaje, solo lo amplifica. Y mientras el país debate sobre economía y futuros inciertos, hay quien encuentra en estas lecturas una guía que no se mueve con los ciclos de la Bolsa.