Un youtuber marroquí detenido por cocinar y comerse un perro callejero en streaming
¿Qué lleva a alguien a grabarse y publicar cómo mata, cocina y se come a un perro callejero? En Marruecos, un youtuber conocido como Ben Nesnes lo ha hecho, y el resultado ha sido su detención. Según la información publicada, el vídeo era una protesta contra el encarecimiento del ganado durante una de las fiestas más importantes del Islam, probablemente el Eid al-Adha. En la grabación, el creador de contenido afirmaba que los perros serían la «alternativa perfecta» para conseguir carne.
Los detalles del vídeo y la detención
Ben Nesnes fue arrestado cuando intentaba huir tras la viralización del metraje. En las imágenes, se veía al youtuber matar, cocinar y consumir un perro callejero. La publicación a través de sus redes sociales desató una oleada de indignación, tanto en Marruecos como en el extranjero. Las autoridades marroquíes actuaron con rapidez, y el sujeto se expone ahora a una pena de prisión, aunque aún está a la espera de juicio.
El debate cultural y religioso
El caso ha reabierto el debate sobre las diferencias culturales en la consideración de los perros como alimento. Mientras en Occidente los perros son mayoritariamente mascotas, en algunas culturas asiáticas y africanas su consumo no es tabú. Sin embargo, en el Islam, los perros son considerados impuros (najis) y su ingesta no está permitida (haram). Paradójicamente, el youtuber utilizó la protesta contra la subida del precio del ganado halal (como el cordero) para justificar el consumo de perro, lo que ha sido calificado de contradicción por numerosos analistas.
Consecuencias legales y reacción institucional
La justicia marroquí no ha tardado en reaccionar. Aunque el procesado está pendiente de juicio, las autoridades han calificado el acto de «barbarie» y han adelantado que buscarán una condena ejemplar. Algunas informaciones apuntan a una posible pena de prisión y una multa que podría alcanzar los 50.000 euros en su equivalente en dirhams, aunque estas cifras no han sido confirmadas oficialmente. El caso ha sido especialmente sonado porque el perro, según la acusación, era «un residente marroquí» que merecía el mismo respeto que cualquier ser vivo del país.
Ironías del destino: quien protestaba contra el precio del cordero sacrificó su libertad por un perro. El juicio determinará si la provocación le sale cara.