Nigeria: 160 cristianos asesinados en Navidad y el silencio de los medios
La masacre de al menos 160 cristianos en Nigeria durante la misa de Navidad ha pasado prácticamente desapercibida para los grandes medios, mientras la atención pública se concentraba en otras crisis. Los ataques, atribuidos a pastores musulmanes y grupos yihadistas, se produjeron en 26 pueblos del estado de Plateau. La cifra de víctimas, que incluye mujeres, niños y bebés, sigue siendo ignorada por la mayoría de las cadenas internacionales. El Papa Francisco, por su parte, no ha realizado ninguna declaración al respecto, lo que ha generado indignación entre los católicos más críticos con su pontificado.
El silencio que rodea la masacre de Navidad
El ataque, ocurrido en Nochebuena en el estado de Plateau, dejó al menos 160 muertos, según las cifras que manejan los medios locales. Los asesinos, presuntamente pastores musulmanes, atacaron 26 pueblos diferentes mientras los fieles asistían a la misa de Navidad. La violencia se prolongó durante horas y los vídeos difundidos en redes sociales muestran la magnitud de la tragedia. Sin embargo, la cobertura mediática ha sido mínima.
Al Jazeera, por ejemplo, habría atribuido los asesinatos a la crisis climática, una explicación que muchos consideran un intento de ocultar el carácter religioso de la persecución.
La ausencia de condena por parte del Vaticano ha sido otro de los puntos más criticados. Mientras el Papa Francisco guarda silencio, algunos sectores católicos recuerdan que Juan Pablo II era una referencia moral y Ratzinger una referencia intelectual, y consideran que el actual pontífice está muy lejos de esos estándares. La indignación se extiende también a los medios españoles, que apenas han dedicado minutos a la noticia.
¿Por qué no se considera un crimen religioso?
La calificación de los ataques como «crimen religioso» es uno de los puntos más controvertidos. Para muchos analistas, la persecución de cristianos en Nigeria es un genocidio silencioso que no recibe la atención que merece. La organización International Christian Concern ha documentado cómo grupos yihadistas como las ADF en Uganda y los pastores musulmanes en Nigeria atacan sistemáticamente a comunidades cristianas. En el caso de Nigeria, los ataques se producen en un contexto de conflicto por la tierra y los recursos, pero el componente religioso es innegable.
La narrativa oficial, sin embargo, prefiere evitar el término «genocidio» y hablar de «violencia intercomunitaria» o «crisis climática». Esta estrategia de comunicación ha sido denunciada por quienes consideran que se está blanqueando a los agresores. La comparación con otros conflictos, como el de Ucrania o Gaza, es inevitable: mientras estos reciben una cobertura exhaustiva, la masacre de cristianos en África apenas merece un breve mencion en los informativos.
El Papa Francisco y la indignación católica
La figura del Papa Francisco ha sido uno de los blancos de las críticas. Su silencio ante la masacre de Nigeria se suma a otras polémicas, como su negativa a viajar a Ucrania. Para muchos católicos, el pontífice ha demostrado una cobardía y una falta de liderazgo que contrasta con la fortaleza de sus predecesores. La petición de que abandone su cargo, como hizo Benedicto XVI, es cada vez más frecuente en los círculos tradicionalistas.
El malestar no se limita al ámbito religioso. También hay quienes señalan que la
inmigración masiva procedente de países musulmanes está importando estas tensiones a Europa. Los atentados yihadistas en suelo europeo y la persecución de cristianos en África son, para estos críticos, dos caras de la misma moneda. La dejadez de los gobiernos europeos, que priorizan la acogida sin exigir reciprocidad, es vista como una traición a los valores occidentales.
La respuesta de la comunidad internacional
La reacción de la comunidad internacional ha sido tibia. Ni la ONU ni la Unión Europea han emitido condenas contundentes. La organización Médicos sin Fronteras, presente en la zona, ha guardado silencio. La Cruz Roja tampoco se ha pronunciado. Esta pasividad contrasta con la movilización que generan otras crisis, lo que alimenta la teoría de que existe un doble rasero a la hora de condenar la violencia según quién sea la víctima.
En España, algunos medios digitales han recogido la noticia, pero sin el despliegue que se dedica a otros temas. La sensación de que se está ocultando información es palpable en redes sociales, donde circulan vídeos y testimonios que los medios convencionales ignoran. La pregunta que muchos se hacen es por qué la vida de un cristiano africano vale menos que la de un ucraniano o un palestino.
La masacre de Nigeria no es un hecho aislado. En Uganda, las Fuerzas Democráticas Aliadas mataron a tres personas la noche de Navidad y a diez una semana antes. En total, la persecución de cristianos en África subsahariana ha dejado cientos de muertos en los últimos meses. La falta de interés mediático y político es, para muchos, una forma de complicidad. Con estos precedentes, es previsible que la situación se repita en próximas fechas señaladas, mientras el silencio se mantiene.