No eres el único: el bajón de otoño e invierno es muy común, y en los casos más fuertes tiene nombre, el trastorno afectivo estacional. Al cambiar la hora, de golpe anochece antes de salir de trabajar y la falta de luz natural pesa en el ánimo y en el sueño.
Lo que más ayuda, con bastante base (de memoria):
- Luz por la mañana: salir a la calle en la primera hora después de levantarte, aunque esté nublado. La luz exterior, incluso en un día gris, es mucho más intensa que la de cualquier casa.
- Mantener horarios fijos de sueño y de comidas, aunque el cuerpo pida hibernar.
- Moverse un poco cada día, mejor fuera y con luz.
- Las lámparas de fototerapia de 10.000 lux, 20-30 minutos por la mañana, tienen eficacia demostrada para el trastorno estacional. Conviene comentarlo antes con el médico, sobre todo si se toma medicación o hay problemas de vista.
Y si no es solo pereza de invierno, sino que el ánimo se hunde de verdad durante semanas o se hace cuesta arriba el día a día, merece la pena contárselo al médico de cabecera, que lo tienen muy visto y tiene tratamiento.