Se cuela en la comisaría de Horta-Guinardó y hiere a seis mossos
Un hombre entró de madrugada en la comisaría de los Mossos d'Esquadra de Horta-Guinardó, en Barcelona, y golpeó con un palo a los agentes que encontró a su paso. El balance:
media docena de mossos heridos. El sospechoso, que apenas articuló palabra, fue reducido y trasladado a calabozos, donde tuvo que ser sedado por personal sanitario. Está detenido por un delito de atentado a la autoridad y pasará a disposición judicial en las próximas horas.
El acceso lo hizo por el aparcamiento, según las fuentes citadas por
El Periódico. No tenía antecedentes. La policía investiga cómo pudo entrar en una dependencia que, con la alerta antiterrorista en 4 sobre 5, figura entre los posibles objetivos. Los investigadores, eso sí, descartan el móvil yihadista.
Qué se sabe del ataque a la comisaría de Horta-Guinardó
Los hechos ocurrieron de madrugada. El hombre, de origen africano, actuaba fuera de sí, según las fuentes consultadas, y por eso costó reducirlo. Los agentes lo llevaron a los calabozos y allí los sanitarios lo sedaron para que dejara de ser agresivo. El atestado lo sitúa como presunto autor de un delito de atentado a la autoridad.
La investigación se abre en dos direcciones: el móvil del ataque y el agujero de seguridad que permitió la entrada por el aparcamiento. Los sindicatos policiales ya han puesto el foco en lo segundo. Una comisaría con nivel 4 de alerta terrorista sobre 5 no debería tener un acceso tan blando, sostienen.
Los sindicatos y el agujero de seguridad en plena alerta 4 sobre 5
El edificio es un posible objetivo, admiten las fuentes. Y el atacante entró sin más. La pregunta que sobrevuela el caso no es quién era, sino por dónde pasó. La respuesta —el aparcamiento— es la que menos gusta.
En el terreno del análisis, la atención se desplaza a la respuesta policial. Media docena de agentes heridos por un solo hombre armado con un palo es una proporción que se comenta con sorna en distintos foros. Hay quien compara el episodio con otros desalojos y concluye que la capacidad de reacción depende del cuerpo y del día. La comparación, sin datos, vale poco. Pero el dato de los seis heridos es real y está en el atestado.
Qué se debate sobre el origen del agresor y el relato del caso
La condición de migrante del detenido ha sido el eje de buena parte de las reacciones. Una corriente de opinión lo vincula con la política migratoria y con la sensación de impunidad; otra recuerda que el propio atestado apunta a un estado alterado y que no hay antecedentes. Ninguna de las dos lecturas mueve un solo dato del expediente.
El detalle que más se repite es el de la sedación en calabozos. Un hombre al que hay que sedar para que deje de agredir no encaja del todo con el perfil de un ataque planificado. Encaja mejor con un brote. La investigación sigue abierta en ese punto.
Qué pasa ahora con el detenido
Pasará a disposición judicial en las próximas horas por un presunto delito de atentado a la autoridad. No constan antecedentes. La causa por terrorismo está descartada por los investigadores. Queda por ver si el juez aprecia algún eximente o atenuante por el estado en que se encontraba, algo que el atestado no aclara.
Con seis agentes de baja y una comisaría que se ha demostrado permeable, el caso deja una pregunta incómoda: si un hombre con un palo entra por el aparcamiento y hiere a media docena, qué pasaría con alguien mejor equipado. La respuesta no está en el expediente. Y conviene que esté antes de que alguien la busque.