El CNP selecciona por el físico? La entrevista bajo sospecha
¿Está la Policía Nacional contratando por estética en lugar de por talento? La tesis, recurrente entre críticos del proceso selectivo, ha vuelto a escena: miles de aspirantes superan conocimientos, psicotécnicos y pruebas físicas para caer luego en una tercera fase con alto componente subjetivo: reconocimiento médico, entrevista profesional y personal, tests adicionales.
Un filtro que no aparece en las bases
La denuncia no es nueva ni menor. Hay quien sostiene que en esa última entrevista se descarta a todo el que no encaje en un fenotipo concreto: vientre plano, buena cara, poco pelo. Calvos, feos y sin abdomen definido pasan todas las pruebas y luego desaparecen, según esa corriente. El argumento va más allá de la estética: si el filtro final premia la apariencia, no se quedan los mejores, y eso compromete la seguridad nacional. Cuesta infiltrar con agentes que son todos iguales, y cuesta creer que Israel o Estados Unidos elijan antes un rostro que una excelencia.
El sesgo o el espejo
No todo el mundo lo ve así. Otra lectura defiende que la entrevista siempre arrastra subjetividad y que el verdadero sesgo es la juventud, no el atractivo. En medio aparece la propuesta más incómoda: entrevistadores feos para entrevistar a feos, gordos para gordos, calvos para calvos. O lo que es lo mismo, la no-discriminación como espejo exacto.
El problema de fondo sigue ahí: con veinte candidatos empatados, ¿quién decide? La vida es así, se encoge de hombros alguien. Lo malo es que la vida también pasa dentro de las comisarías.