El informe que admite que no se comprobó el arraigo del voto CERA
Nadie comprobó de verdad el voto de los residentes ausentes, según el escrito difundido por El Confidencial. No es una sospecha de barra de bar: ese informe sitúa en fechas muy recientes la primera vez que los consulados españoles reclamaron papeles para acreditar el vínculo con el municipio. Durante años, los controles se limitaron en la práctica a comprobaciones formales. Fraude probado, ninguno. Mecanismos para detectarlo, tampoco.
Qué dice el informe sobre el voto CERA y los consulados
El documento no describe ninguna comprobación material de la documentación que acreditara que el arraigo alegado con el municipio fuera real. La conclusión es más incómoda que la de un simple fallo administrativo: esa documentación no se adjuntaba. Es la diferencia entre un sistema que se salta sus propios controles y un sistema que nunca llegó a tenerlos.
Hay quien apunta un segundo problema, el de escala: según se sostiene en el debate, un consulado con media docena de trabajadores no puede tramitar decenas de miles de solicitudes, y exigir a alguien que demuestre un vínculo con un municipio español en el que no ha estado nunca —porque el vínculo viene de un abuelo o un bisabuelo— convierte la verificación en un trámite imposible de cumplir. Para quien plantea ese argumento, la norma no está mal aplicada: está mal diseñada.
El recuento del voto CERA del 28 de julio
En el debate se da por hecho que el recuento del voto CERA celebrado el viernes 28 de julio no cambió el resultado. Ese dato cierra la vía más ruidosa —la invalidación— y deja el asunto donde estaba: un procedimiento opaco que, con los números en la mano, no alteró el reparto final. Nada de lo debatido apunta a una repetición electoral.
Aquí arranca la parte técnica del debate. Como resume un forero, en una mesa electoral la identidad del votante se supervisa en directo, papeleta a la vista, mientras que en el voto por correo y en el CERA llega después una saca con votos cuya cadena de custodia descansa en un certificado que, sostiene, nadie coteja con presencia física. Es una sospecha sin prueba aportada.
Por qué no hay dimisiones ni imputaciones
A la fecha del asunto, no consta ninguna dimisión, ninguna imputación judicial ni la invalidación de los resultados. Hay quien sostiene que sin una resolución judicial todo esto es papel mojado; enfrente está el argumento contrario, que sin jueces que investiguen de oficio nunca habrá resolución alguna.
Con estos mimbres, lo razonable es esperar más informes que constaten lo ya sabido y ninguna consecuencia práctica. La previsión, como todas, admite sorpresas.