Corea del Sur se apaga: de 50 millones a 38 en 2070
La
natalidad surcoreana se ha instalado en el suelo. Según un usuario que cita datos del gobierno surcoreano de 2021, se proyectaba una caída hasta los 38 millones de habitantes en 2070 asumiendo una fertilidad de 0,81 hijos por mujer. Ese mismo usuario sostiene que la tasa ya está en 0,78 y bajando, y que en 2024 repuntó hasta el 0,72, un dato que, según él, la prensa internacional presentó como una buena noticia. Con esos mimbres, hay quien plantea un escenario de 8 millones de habitantes a finales de siglo.
El desglose aritmético que circula es implacable. Según un participante, de los aproximadamente un millón de nacimientos anuales que registraba el país en las décadas de 1970 y 1980 se ha pasado a unos 230.000. La esperanza de vida ya es muy alta, así que no queda margen para compensar por esa vía. Multiplicando esos 230.000 nacimientos por una vida media de 90 años, el techo poblacional se quedaría en torno a los 20 millones. Y eso suponiendo que la fertilidad no siga cayendo, algo que nadie firma.
El feminismo surcoreano y la huelga de relaciones
Hay quien sostiene que el movimiento feminista surcoreano ha llevado el rechazo a la relación heterosexual al terreno de la consigna, y que hay corrientes que renuncian explícitamente a cualquier vínculo con hombres, en un país donde ellos cumplen servicio militar obligatorio. Otra parte del análisis lo atribuye al virus ideológico; otra, más prosaica, señala que cuando las mujeres ganan lo suficiente para no depender de un hombre y el Estado les provee seguridad, la familia tradicional pierde su función económica.
¿Por qué no tienen hijos los jóvenes surcoreanos?
El precio de la vivienda en Seúl aparece en todas las explicaciones. Independizarse es una quimera para muchas parejas jóvenes, y sin techo propio no hay proyecto familiar. Quien sostiene esta tesis añade un corolario: cuando los jóvenes puedan acceder a una vivienda adecuada, volverán a buscar pareja y a tener hijos. Es la misma película que se proyecta en España, con un matiz que se subraya con retintín: aquí la población sube, pero no por nacimientos.
El espejo español: misma natalidad, distinto saldo
España comparte la tasa de fertilidad con Corea del Sur, pero su población no cae. La diferencia está en la inmigración. Hay quien lo formula sin paños calientes: se importan personas para sostener el precio de la vivienda y pagar las pensiones. Otros matizan que buena parte de esa inmigración es europea del Este o sudamericana, se integra y sus hijos nacidos aquí se sienten españoles. El resultado, dicen, será una sociedad tipo Estados Unidos o Reino Unido, no un escenario de sustitución étnica.
La letra pequeña de las proyecciones demográficas
Hay quien sostiene que ninguna proyección de población a más de 30 años ha acertado, y que la mayoría fallan pasados 10 o 15. Eso no impide que el ejercicio tenga valor: sirve para medir la dirección del viento. Un participante argumenta que una caída brusca de la población unida a un envejecimiento acelerado tensa el sistema de pensiones, la sanidad y el mercado laboral, y que no hay ahorro suficiente para financiar la inversión en bienes de capital que compensaría la pérdida de mano de obra, y menos mientras los gobiernos absorben ese ahorro emitiendo deuda para pagar pensiones.
La tecnología podría cambiar el tablero. Hay quien confía en que en 15 o 20 años el envejecimiento se revierta y que países como Japón y Corea aguanten hasta entonces sin recurrir a la inmigración masiva. Otros miran al mapa y ven que África es grande y está muy poblada. Entre ambas cosas, Corea del Sur se enfrenta a un siglo en el que su población podría reducirse a la sexta parte. Y nadie sabe exactamente en qué punto deja de ser un problema de natalidad para convertirse en otra cosa.