r o n a n o i r
Madmaxista
- Desde
- 26 Mar 2020
- Mensajes
- 371
- Fruta
- 3.262
Creo que esta es la detención del chico y el anciano que luego son cancelados envueltos en la bandera Armenia por los trinc, imágenes colgadas ayer. Trinc de uniforme, de quita y pon. Escenas más escabrosas hemos visto en Siria, pero la realidad virtual del transporte de estas bestias de Siria o Turquía a este conflicto conlleva la nimetizacion en uniformes 'regulares'. La realidad virtual o real en forma de flujo mezclado y cuantitativamente bestial, de información y desinformación curte malamente pieles y almas, hasta el siguiente 'Me Gusta', en una carera insaciable y necesaria, que mezcla barbarie con memes para igualarlos en el plano del no discernimiento y la destrucción de la capacidad de cuestionar como reducto de la sarracena, que es lo que se trata de erradicar, asi como la inteligencia. Sin esas premisas básicas e independientes de las ideas, la conversión en robots malos es fácil: inmoralidad o carencia de principios. Las ideas ni importan si no hay mínimos exigibles. Y ahora no debe haberlos, como aval de cualquier cosa.
Guano de mundo nos han dado como placebo de una realidad que supera la ficción en pantalla. Y nada descartable aquí en una realidad 'real' y próxima. Precisamente por eso, estaremos más inermes que nunca para defendernos. Como no lo hacemos ante la dictadura de las mentes que implanta un gobierno que podría ser otro calaquiere. De otro 'tonalidad'. Qué ostra más da: para hacer lo mismo. Cambian los equipos pero no las tácticas de entrenamiento en esta liga entre iguales jaleada por una apariencia hooligan, de gradas enfrentadas, cosmética y militante en el rimel, necesaria en la calle. El tonalidad -el hecho- suplanta a ideas, sarracena o intelegencia, los más básicos principios de humanidad exigibles. Siglo XXI. La globalización aplana el pensamiento, los Estados nacionales en el plano social y la capacidad de discernimiento individual, llámenle 'sarracena' o 'mínimos exigibles' en lo personal. Pero la globalización se ha pegado un tiro en el pie, quizá como final buscado vía la guerra (más leal) o la miseria (impuesta, hipócrita) y la voladura de <todo>
Saber decrecer será un ejercicio dolorosísimo y les deseo a todos lo mejor en ese sentido, como personas y no bestias nominlamente sociales en una 'no sociedad' enferma y enfermada, hecho necesario para arrancar los principios básicos exigibles a las personas.
Trinc de uniforme oficial, de quita y pon. O ni eso. Si son azerís, copian metodología y sobre todo, la carencia implícita de valores que aquí estamos perdiendo aunque no nos demos cuenta y que la barbarie, allí implícita, militante, jaleada y de origen en una concepción religiosa hábilmente mezclada con el interés '¿humano?' en reverberarla para conseguir esta incalificable (sobran los epítetos) concepción de las cosas.
Edito - el canal azerí dice que es un fake armenio. <Eso> es lo de menos. Tengan la seguridad de que imágenes (realidades sin cámara ad-hoc) como estas se repiten en el puro día a día alejado de las pantallas y cercano a la vida y la gloria de las personas en conflictos tan salvajes como este. O en las 'inexistentes' colas del hambre sepultadas en la guano-recoldos televisivos de la Gurtel, o los defecarro-problemas del pendrive de Iglesias o las soflamas de los señores fruta y fruta que no hacen cola sino para buscarse un zulito de miles de euros. Toda esa guano que importa una defecarro y se convierte en oro de prime-time. Precisamente es esa mezcla de realidad virtualizada o ficción realista se basa el constructo que permite hacer del subconsciente colectivo un laboratorio de cochambre perfumada, donde vale todo y la inmediatez de eso permite olvidar todo lo que importa en el encanbalgamiento que marca la 'información', sea verdad, mentira o media verdad, todo junto. Así podemos comer vómito mezcaldo con mermelada de arándanos.
Guano de mundo nos han dado como placebo de una realidad que supera la ficción en pantalla. Y nada descartable aquí en una realidad 'real' y próxima. Precisamente por eso, estaremos más inermes que nunca para defendernos. Como no lo hacemos ante la dictadura de las mentes que implanta un gobierno que podría ser otro calaquiere. De otro 'tonalidad'. Qué ostra más da: para hacer lo mismo. Cambian los equipos pero no las tácticas de entrenamiento en esta liga entre iguales jaleada por una apariencia hooligan, de gradas enfrentadas, cosmética y militante en el rimel, necesaria en la calle. El tonalidad -el hecho- suplanta a ideas, sarracena o intelegencia, los más básicos principios de humanidad exigibles. Siglo XXI. La globalización aplana el pensamiento, los Estados nacionales en el plano social y la capacidad de discernimiento individual, llámenle 'sarracena' o 'mínimos exigibles' en lo personal. Pero la globalización se ha pegado un tiro en el pie, quizá como final buscado vía la guerra (más leal) o la miseria (impuesta, hipócrita) y la voladura de <todo>
Saber decrecer será un ejercicio dolorosísimo y les deseo a todos lo mejor en ese sentido, como personas y no bestias nominlamente sociales en una 'no sociedad' enferma y enfermada, hecho necesario para arrancar los principios básicos exigibles a las personas.
Trinc de uniforme oficial, de quita y pon. O ni eso. Si son azerís, copian metodología y sobre todo, la carencia implícita de valores que aquí estamos perdiendo aunque no nos demos cuenta y que la barbarie, allí implícita, militante, jaleada y de origen en una concepción religiosa hábilmente mezclada con el interés '¿humano?' en reverberarla para conseguir esta incalificable (sobran los epítetos) concepción de las cosas.
Edito - el canal azerí dice que es un fake armenio. <Eso> es lo de menos. Tengan la seguridad de que imágenes (realidades sin cámara ad-hoc) como estas se repiten en el puro día a día alejado de las pantallas y cercano a la vida y la gloria de las personas en conflictos tan salvajes como este. O en las 'inexistentes' colas del hambre sepultadas en la guano-recoldos televisivos de la Gurtel, o los defecarro-problemas del pendrive de Iglesias o las soflamas de los señores fruta y fruta que no hacen cola sino para buscarse un zulito de miles de euros. Toda esa guano que importa una defecarro y se convierte en oro de prime-time. Precisamente es esa mezcla de realidad virtualizada o ficción realista se basa el constructo que permite hacer del subconsciente colectivo un laboratorio de cochambre perfumada, donde vale todo y la inmediatez de eso permite olvidar todo lo que importa en el encanbalgamiento que marca la 'información', sea verdad, mentira o media verdad, todo junto. Así podemos comer vómito mezcaldo con mermelada de arándanos.
Última edición: