La fiesta del cloud la pagan las consultoras: la IA pide factura
La campaña de ventas de Accenture ha parido una escena de manual: comerciales sin vacaciones para cerrar negocio antes de que acabe el año. Alguien tiene que pagar la fiesta de la inteligencia artificial, y todo apunta a que el papel de pagano lo ejercerán las consultoras.
El cloud sube precios y el cliente paga
Los tres grandes del cloud —Amazon, Microsoft y Google— elevan ingresos un 20% en el último trimestre. La cifra parece expansión, pero no hay un 20% más de instalaciones: hay subida de precios con mercado cautivo. Eso es vendor locking, y es la mejor máquina de cobrar que existe.
El aviso de Accenture
El anuncio de que sus comerciales no cogieran vacaciones para vender más anticipa un cierre de año flojo. No es que la IA esté eliminando empleos —lectura simplista—: el presupuesto de las empresas se ha quedado atrapado entre el cloud y el software. Las consultoras son la variable de ajuste y competirán por precio hasta reventar su rentabilidad.
La aritmética que no cuadra
El cálculo final descoloca: no hay espacio para que la IA genere ingresos de varios billones que dejen más de un billón de beneficio para amortizar inversiones y otro billón para justificar valoraciones. El desglose completo, partida a partida, deja una conclusión incómoda. Cuando baje la marea, solo quedarán los motores con marca y el open source chino. En la cola de la factura, el último de la fila: la consultora.