Leucemia felina: la enfermedad que mató a un gato después de tres semanas desaparecido
Un siamés de 9 años, uno de los diez gatos de una casa, desapareció durante tres semanas. Cuando regresó, flaco y con una encía sangrante, su dueño pensó que era sarro. Días después, el animal babeaba y rechazaba la comida. El veterinario diagnosticó leucemia felina, un virus similar al VIH en humanos, contagioso entre gatos a través de fluidos. A pesar de los tratamientos, el gato fue eutanasiado. El dueño gastó casi 500 euros en la incineración y la urna.
¿Qué es la leucemia felina?
La leucemia felina está causada por el virus de inmunodeficiencia felina (FIV). Se transmite principalmente por mordeduras y contacto con sangre. No es lo mismo que un cáncer: es una infección vírica que debilita el sistema inmunitario. Muchos gatos pueden vivir años sin síntomas, pero una vez que se manifiesta, el pronóstico es malo. Existe vacuna, que se administra en las primeras visitas al veterinario. Sin embargo, una vez contagiado, la vacuna es inútil. El dueño del siamés argumenta que las vacunas no aseguran nada y que conoce casos de gatos vacunados que murieron igualmente.
¿Cómo prevenir el contagio?
La mejor prevención es la vacunación y mantener a los gatos en casa. En este caso, el animal salía a la calle y se escapó durante tres semanas. Al regresar, ya infectado, probablemente contagió a otros gatos del hogar. El dueño tiene una colonia de diez gatos, de los cuales dos son descendientes del siamés. La recomendación de los veterinarios es realizar serologías a todos los gatos de la casa y aislar a los infectados. El dueño se muestra escéptico con los tests de Elisa y PCR, y culpa más al celo de las gatas que a la falta de vacunación.
El coste emocional y económico
El dueño describe la relación con su gato: salían a pasear juntos, el animal le esperaba en la calle. La impotencia de verlo declinar es el mayor peso. Gubelkian le reprocha no haber vacunado contra la leucemia, calificándolo de «hijo de puta». Otros foreros muestran su apoyo y ánimo. El dueño defiende que no es cutre y que ha gastado casi 500 euros en la incineración. La pregunta que queda abierta: ¿pudo haberse evitado con la vacuna? La respuesta no es clara, pues incluso vacunados, los gatos pueden contagiarse si están expuestos.
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