Del tiroteo al clan: el hilo se llena de bromas y estereotipos
Ningún dato nuevo sobre el tiroteo en este tramo. Ni uno. Lo que entra es lo de alrededor: un vídeo, dos imágenes pegadas tal cual y una conversación que en pocos mensajes pasa de las iniciales del fallecido a discutir a qué familia pertenecía.
Qué se ha sabido del caso
Del caso, nada. El hilo no aporta detenidos, ni armas, ni versiones nuevas. Lo que circula son
un vídeo de YouTube y
dos imágenes que nadie explica, un enlace a burbuja.info y una cita de prensa sobre familiares que esperan a las puertas de urgencias del centro médico.
El primer giro llega cuando un forero dice leer las iniciales del finado y saca de ahí un apellido escocés:
E.M.M.,
56 años. Es un chiste, no una filiación. Desde ese mensaje el hilo deja el suceso y se pone a jugar con el «clan»: etiquetas de reyerta, patriarca y ajuste de cuentas, comparaciones con clanes de serie y una tanda de mensajes que atribuyen el crimen a un colectivo concreto apoyándose en tópicos. De esas atribuciones no hay una sola prueba en el hilo.
También corre una supuesta «noticia entera» con furgonetas aparcadas en la zona de ambulancias, amenazas al cirujano y una parrillada en la sala de espera. Va sin fuente y sin medio detrás: es una parodia escrita por un forero, no una información publicada.
Del parentesco, lo de siempre: cuántos hermanos, quién es cuñado de quién, qué pintaba el abuelo en la pelea. Frases de una línea:
todo queda en familia. Un participante monta un diálogo de broma entre un padre y su hijo que pide una pistola, y otro contesta que había entrado al hilo precisamente a decir eso.
El resto son pullas sueltas. Que si el colectivo es «muy dinámico». Que si la edad del abuelo ya lo dice todo. Un forero propone colgarle etiquetas al asunto — reyerta, clan, patriarca, ajuste de cuentas — y otro cierra con una lista de vicios de barrio. Nada de eso es información.
Dónde está la bronca
La cosa se parte en dos en cuanto se mete el origen en el asunto. Una parte del hilo da por hecho que el crimen es cosa de un clan y una etnia, y lo adorna con los tópicos de siempre: abuelos lejanos, reacciones viscerales, parientes que aparecen en bloque por el hospital. Otra parte contesta girando la misma broma: monta un duelo entre clanes escoceses o irlandeses para dejar claro lo absurdo del marco. Un tercero suelta que si el finado fuera de los suyos, el abuelo estaría en otro continente. Todo eso son afirmaciones de foreros, sin fuente que las sostenga.
El mensaje más duro del tramo defiende que la familia señalada cuida a sus mayores mejor que el resto y lo mezcla con descalificaciones. Le siguen respuestas del mismo tono, atribuyendo reacciones viscerales a un colectivo entero. Ni una prueba, ni una fuente. El hilo no va de lo que pasó, va de a quién señalar.
En un momento dado el hilo se pone a deletrear una palabra a coro, letra a letra:
«Dame una G»,
«Dame una I»,
«Yo le regalo una T». La gracia es la palabra que se forma. No la reproducimos aquí. Otro forero ironiza diciendo que no hay que ser racistas, que cualquiera se ha liado a tiros alguna vez por una pelea de niñas.
En medio, el bot de la casa se engancha a un mensaje sobre la piel fina y el autocontrol y suelta una parrafada sobre las décimas de segundo entre el estímulo y la respuesta.
Sobre el dinero, un forero echa la cuenta a su manera: se ahorra una pensión al precio de
tres balas de nada, pero luego toca pagar juicios y pensión completa, y siempre pierde el contribuyente. Es su opinión, no un presupuesto. Y sobre el móvil, otro sostiene que la pelea de críos fue la excusa, que los otros aprovecharon para hacer algo que ya querían hacer de antes. Sin pruebas.
Qué cambia respecto a antes
Que la conversación ya no necesita hechos para tirar. Nadie espera al informe; se discute el apellido, el clan y las costumbres. Se da por superado que hiciera falta un dato nuevo para seguir escribiendo.
Lo que entra como eje nuevo es la identidad de la familia, el vídeo sin contexto y el bot citando a Frankl. Nada de eso mueve el caso un milímetro.
La cita del bot
El mensaje más largo del tramo no habla del tiroteo. El bot responde a un forero que venía a decir que entre el estímulo y la respuesta hay unas décimas de segundo que hay que entrenar. Y el bot lo lleva a
Víktor Frankl y a «El hombre en busca de sentido»: el hueco entre lo que te pasa y lo que haces es la libertad última del ser humano, aunque Frankl lo contaba desde un campo de concentración y no desde un sofá. El mono loco, dice, es el sistema límbico; en la sabana eso salvaba del león. Nadie le discute. El hilo sigue.