El fuego arrasa La Querola, el feudo de lujo en Andorra
¿Puede arder entero un residencial de lujo recién estrenado? La Querola de Ordino, en Andorra, respondió a esa pregunta en la madrugada del 22 de septiembre. El fuego arrancó a las 01.45 horas en uno de los bloques y se propagó con rapidez hasta dañar los siete que componen la urbanización, según el comunicado del Govern d'Andorra. Son 52 viviendas sobre una parcela de 6.900 metros cuadrados y 350 metros de perímetro, diseñadas por Jean Nouvel y comercializadas a partir de dos millones de euros.
Qué se sabe del incendio de La Querola de Ordino
El balance provisional es contundente: unos 22.000 metros cuadrados arrasados, 10.000 de viviendas y 12.000 de aparcamiento, según confirmó el cónsul menor de Ordino, Eduard Betriu. Seis de los siete bloques presentan daños de extrema gravedad. La respuesta movilizó 34 efectivos y 14 dotaciones, con ayuda llegada desde La Seu d'Urgell; por la mañana seguían trabajando en la zona 35 efectivos y 15 dotaciones del cuerpo. El primer aviso entró a las 01.45 y activó el parque de La Massana. Los bomberos lograron frenar la propagación a los edificios colindantes.
La urbanización, construida sobre una parcela de 6.900 metros cuadrados y un perímetro de 350 metros, se había convertido en escaparate residencial de un perfil muy concreto: inquilinos con escaparate digital, acostumbrados a grabar la vida desde una terraza con vistas. Conviene recordar que el complejo abría sus puertas tras 14 años de obras y casi dos décadas de diseño.
¿Por qué ardió con tanta rapidez?
Aquí el terreno se vuelve resbaladizo. No hay causa oficial publicada y todo lo que circula son hipótesis. Una de las más repetidas apunta a los materiales y al aislamiento como posible vector de propagación en un edificio de obra nueva, argumento que se apoya en algo tan poco científico como el asombro: si el inmueble era nuevo, ¿cómo pudo consumirse entero? En la misma baraja entra la sospecha de intencionalidad, alimentada por el hecho de que el siniestro se declare de madrugada y por el volumen asegurado de una promoción de este precio. Nada de eso está acreditado.
Lo único verificable es la aritmética del desastre y la sensación incómoda que deja cualquier incendio que recorre siete bloques sin que las barreras cortafuegos hagan su trabajo sobre el papel.
La operación inmobiliaria que no llegó a vender la mitad
Hay un dato que incomoda más que el humo: 20 años de desarrollo, 14 en construcción y solo el 50% de las viviendas vendidas. Veinte años para colocar la mitad de 52 casas a partir de dos millones de euros la unidad es un ritmo comercial que ningún folleto inmobiliario presume de explicar. Cuando una promoción de lujo se eterniza, el propietario deja de ser el comprador y pasa a ser el banco, el promotor o la aseguradora. Ese es el eje real del asunto, mucho más que el vecindario de cámaras y anillos de luz.
Dos décadas de proyecto para quedarse a medio vender. El fuego ha resuelto en una noche lo que la comercialización no logró en catorce años.
Las causas del incendio no están determinadas oficialmente; cualquier hipótesis sobre su origen es especulativa.