La Oficina de Pesos y Medidas de París ha acordado retirar la práctica de los segundos extra cada año en la hora UTC a partir de 2027.
Os importará una chufla, pero esto significa que el tiempo medido en lo cotidiano va a desincronizarse del ciclo de rotación de la Tierra, de modo que las doce (hora solar) de cada día no coincidirá más con el mediodía solar exactamente sino que este se irá desplazando lentamente con respecto a nuestra medida del tiempo... hasta que las generaciones de siglos más adelante decidan corregir la deriva.
Lo que se ha venido haciendo habitualmente es añadir segundos extra al final del año (o a final de junio) para compensar esa desincronización. Cada año, la Tierra cambia su velocidad de rotación de forma errática y se tienen que estimar. Cuando se ralentiza se añaden, cuando se acelera se sustraen; últimamente va ralentizándose pero dicen que podría acelerar en el futuro.
Esto lleva a que los tiempos medidos bien por relojes atómicos o bien por los sistemas GPS (entre ellos se llevan una diferencia constante de 19 segundos) estén siempre variando con respecto a la hora UTC que usamos habitualmente en todo tipo de actividades humanas (transmisión de datos, registro de tiempos, automatización de infraestructuras etc).
Se hace para que el tiempo medido civil corresponda con la rotación del planeta. Más en concreto, mediante el tiempo atómico TAI y el tiempo solar UT1 se corrige el tiempo civil UTC (basado en el primero) para que solo se admita una diferencia entre tiempo solar UT1 y tiempo civil UTC de máximo un segundo.
Pero el procedimiento de los segundos intercalares daba mucho por saco para programación, donde si se trabaja con los otros dos tiempos (particularmente el GPS, existente desde 1980) se tenía que revisar qué año era para evitar errores de varios segundos. A partir de ahora se permite un desfase sin correcciones de hasta una hora.
El que venga detrás, que arree.
Os importará una chufla, pero esto significa que el tiempo medido en lo cotidiano va a desincronizarse del ciclo de rotación de la Tierra, de modo que las doce (hora solar) de cada día no coincidirá más con el mediodía solar exactamente sino que este se irá desplazando lentamente con respecto a nuestra medida del tiempo... hasta que las generaciones de siglos más adelante decidan corregir la deriva.
Lo que se ha venido haciendo habitualmente es añadir segundos extra al final del año (o a final de junio) para compensar esa desincronización. Cada año, la Tierra cambia su velocidad de rotación de forma errática y se tienen que estimar. Cuando se ralentiza se añaden, cuando se acelera se sustraen; últimamente va ralentizándose pero dicen que podría acelerar en el futuro.
Esto lleva a que los tiempos medidos bien por relojes atómicos o bien por los sistemas GPS (entre ellos se llevan una diferencia constante de 19 segundos) estén siempre variando con respecto a la hora UTC que usamos habitualmente en todo tipo de actividades humanas (transmisión de datos, registro de tiempos, automatización de infraestructuras etc).
Se hace para que el tiempo medido civil corresponda con la rotación del planeta. Más en concreto, mediante el tiempo atómico TAI y el tiempo solar UT1 se corrige el tiempo civil UTC (basado en el primero) para que solo se admita una diferencia entre tiempo solar UT1 y tiempo civil UTC de máximo un segundo.
Pero el procedimiento de los segundos intercalares daba mucho por saco para programación, donde si se trabaja con los otros dos tiempos (particularmente el GPS, existente desde 1980) se tenía que revisar qué año era para evitar errores de varios segundos. A partir de ahora se permite un desfase sin correcciones de hasta una hora.
El que venga detrás, que arree.
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