Dos meses sin fontanero: el fallo del seguro de hogar
La aseguradora Génesis, integrada ahora en Generali, lleva dos meses sin enviar un fontanero a una vivienda con daños por humedad. El perito lo pidió con carácter urgente hace más de un mes. La respuesta de la compañía es la del manual de la dejadez: contrate usted el profesional, pague y luego reclame el importe con la factura. La confirmación por escrito, solicitada hace dos días, sigue sin llegar. No es un caso aislado: en Granada, los seísmos recientes han saturado a las empresas reparadoras, y las aseguradoras derivan la gestión a terceros con largas esperas.
Qué hacer cuando el seguro no reacciona
La vía práctica pasa por contratar a un fontanero particular, pero con red: guardar todas las facturas, fotografiar la avería antes de la reparación y registrar cada conversación con el seguro. Esa es la base para una reclamación formal y, si la cosa se demora, para reclamar intereses. El defecto es evidente: el propietario adelanta el dinero y queda a la espera del reembolso. Por eso, exija la confirmación por escrito antes de dar el paso y, si no llega, avise al defensor del cliente. La experiencia dice que ese simple aviso destraba muchos casos.
El contexto que explica, en parte, la demora
En Granada, los terremotos han puesto a los reparadores a tope. Las aseguradoras reconocen falta de personal y retrasos en las intervenciones. Una espera de dos meses puede no ser desprecio al cliente, sino un problema de capacidad real. Eso no excusa la falta de comunicación. Si la compañía sabe que no cumple sus plazos, debería derivar al cliente a un externo por su cuenta, sin esperas. La pregunta es por qué no lo hace. La respuesta probablemente tiene más que ver con el coste de la gestión que con la urgencia del siniestro.
Así, el perjudicado se enfrenta a una disyuntiva: seguir esperando una cuadrilla que no llega, o pagar de su bolsillo y pelear después. La mayoría elige lo segundo y acaba de baja en la aseguradora. La compañía habrá ahorrado un desplazamiento, pero habrá perdido un cliente. El cálculo, a largo plazo, no le sale rentable.