Paraguay deja de ser la apuesta secreta: Santiago Peña seduce y asusta a partes iguales
Paraguay acumula lustros creciendo «hacia arriba» y el 15 de agosto de 2023 puso al frente a un economista de libro: Santiago Peña. El entusiasmo que despierta entre quienes buscan refugio fuera de España es real; también lo son las sombras de corrupción, dependencia geopolítica y un petróleo que todavía no sale del suelo.
Los fundamentos que ilusionan
El país ya no es el último de la clase: población joven, energía hidroeléctrica de sobra para industrializarse, tierra fértil y agua en la región oriental, donde vive el 98% de la población. A eso se suma una ventaja comparativa incómoda de mencionar: ha escapado, hasta ahora, del socialismo y de la violencia del narcotráfico que castigan a varios vecinos. El resultado es que la economía lleva lustros subiendo sin pausa, con un perfil bajo que empieza a romperse.
Con Peña, con preparación económica y discurso ortodoxo, los mercados intuyen algo más que continuidad. El giro es generacional: junto a Lacalle Pou en Uruguay, la región estrena líderes que suenan a manual, no a arenga. Hasta ahí, el titular bueno.
La nueva partida geopolítica: Taiwán, el Chaco y el contrapeso a Brasil
Paraguay es uno de los pocos países del mundo que mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán en lugar de con China. Eso ya le reporta ayuda al desarrollo, becas y ventajas para exportar carne de vacuno. Ahora, según las informaciones manejadas, Taiwán quiere cooperar con Petropar para explorar petróleo en el Chaco. Las estimaciones hablan de unos 4 gigabarriles y de una producción potencial de 200.000 a 300.000 barriles diarios durante décadas. Hoy, Paraguay produce exactamente la misma cantidad de petróleo que España: cero.
El alineamiento con Estados Unidos e Israel se lee como un contrapeso natural a la presión de Brasil y Argentina, dos gigantes incómodos. Pero la decisión de trasladar la embajada a Jerusalén, mencionada en el análisis, enciende todas las alarmas en quien recela de la geopolítica de bloques. El balance no es gratis: o se es socio de alguno, o se es rehén de todos.
Las sombras que nadie aplaude
El Partido Colorado no es exactamente una escuela de virtudes. El expresidente Horacio Cartes ha estado bajo sospecha de presuntos vínculos con el narcotráfico y el proceso electoral que llevó a Peña al poder no estuvo libre de denuncias de fraude. A finales de septiembre de 2023, un informe filtrado por La Política Online y recogido por RT reveló supuestos planes de injerencia de Estados Unidos en el país. Nada que no se supiera sobre la historia reciente, pero que da argumentos a los escépticos.
Entre los recelos, además, aparece el factor Mercosur: con Lula de nuevo en Brasil y la incertidumbre argentina, la gobernabilidad regional se complica. Quien ve en Peña a un títere del globalismo recuerda además la promesa de acercarse a Israel y la ausencia de medidas concretas más allá del discurso.
¿Paraíso para europeos o espejismo?
Para el español medio con cierto capital, Asunción ofrece hospitales privados decentes y una criminalidad baja en las zonas acomodadas, con Córdoba o Buenos Aires a un par de horas. El clima tropical y los bichos son el precio a pagar, y no es poco: en verano el refugio se traslada al sur de Brasil o Argentina.
Existen proyectos como Paraíso Verde, pensados para europeos que huyen del colapso, aunque con una lógica germánica que choca con el estilo mediterráneo. La promesa de una «nueva Suiza» en el Chaco hay que cogerla con pinzas, pero la historia reciente del país invita a no descartarla del todo.
Entre el manual y la realidad
Santiago Peña tiene margen: una economía que crece, una demografía favorable y un establishment que le sonríe. También tiene un lastre: la política del Partido Colorado, la presión exterior y la tentación de vender humo. La apuesta tiene sentido, pero quien piense que Paraguay va a convertirse en el refugio definitivo de los españoles haría bien en esperar a ver las cuentas, no los discursos. Lo único seguro es que la región ya no es la misma.