La Quiniela mete cuatro partidos de la Liga F: ¿fracaso asegurado?
El Gobierno aprobó este martes un real decreto ley que integra de forma permanente cuatro encuentros de la Liga F en La Quiniela, una medida que en el fondo no responde a la demanda de los apostantes sino a una estrategia de visibilidad forzada. Los datos hablan claro: mientras la recaudación de La Quiniela ronda los 3,6 millones de euros por jornada, el Quinigol – un juego similar con partidos de ligas menores – apenas supera los 148.000 euros. La diferencia es abismal, y la inclusión del fútbol femenino amenaza con arrastrar a La Quiniela al mismo pozo.
Una decisión sin demanda real
El principal argumento que emerge del análisis es que la medida no nace del interés del apostante, sino de la voluntad política de impulsar la Liga F a costa de un producto consolidado. La confusión entre equipos homónimos (mismo nombre en masculino y femenino) es otro punto crítico: un usuario señaló que apostar a un Tenerife-Granada puede llevar a error si no se especifica la liga. La solución gráfica propuesta – usar color morado – no oculta el problema de fondo: el apostante pierde el control sobre la información.
Los números del declive
La comparativa con el Quinigol es demoledora. Según datos oficiales de la jornada 60 (3 de mayo de 2026), La Quiniela registró 4,8 millones de apuestas y una recaudación de 3,6 millones de euros, con un bote publicitado de 1,9 millones. El Quinigol, por su parte, apenas alcanzó 148.133 apuestas y 148.133 euros de recaudación. Incluir cuatro partidos de la Liga F no hará sino acercar La Quiniela a ese escenario de irrelevancia. Además, el sistema de botes – que no se transfiere automáticamente como en Primitive o Bonoloto – reduce aún más el atractivo.
El boicot como respuesta
La reacción mayoritaria es el abandono. Numerosos apostantes han anunciado que dejarán de jugar, y algunos predicen una caída de la recaudación superior al 80%. El argumento se sostiene en precedentes: cuando La Quiniela incluye partidos internacionales o de ligas extranjeras, la participación se desploma. La medida, lejos de revitalizar el juego, parece sentenciarlo a una muerte lenta.
La pregunta que queda en el aire es si La Quiniela sobrevivirá a esta decisión. Los datos y el sentir de los apostantes apuntan a que no. El camino hacia la extinción ya está trazado, y el fútbol femenino será, paradójicamente, el último clavo en el ataúd de un juego que ya llevaba décadas en cuidados intensivos.
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