Igualdad selectiva: cuando el feminismo calla ante el reclutamiento masculino
¿Dónde está la igualdad cuando toca ir al frente? Mientras los gobiernos occidentales endurecen las levas ante la amenaza de una guerra de alta intensidad, el reclutamiento sigue siendo casi exclusivamente masculino. La paradoja es evidente: el movimiento feminista, que ha impulsado cuotas y leyes de igualdad durante décadas, guarda silencio cuando se trata de compartir el riesgo de morir en una trinchera.
La excepción nórdica y la regla general
Suecia, Noruega y Dinamarca han incluido a las mujeres en la conscripción obligatoria, pero son la excepción. En la mayoría de los países de la OTAN, incluida España, solo los hombres están obligados a registrarse para el servicio militar, aunque actualmente esté suspendido. El argumento recurrente es que la mujer tiene un «rol reproductor» que justifica su exclusión, un discurso que choca frontalmente con el relato igualitario.
La brecha de género que nadie quiere ver
Quienes defienden la igualdad real señalan que si el feminismo fuera consecuente, exigiría el mismo cupo de reclutamiento para mujeres. No lo hace. Y cuando se plantea, surgen coletillas como el riesgo de vejaciones sexuales o la falta de condiciones físicas, argumentos que en cualquier otro ámbito serían tachados de discriminatorios. Mientras tanto, en países como Ucrania, la guerra ha dejado imágenes de mujeres huyendo mientras los hombres son retenidos en la frontera para empuñar un fusil.
El eufemismo de la autopercepción
La paradoja alcanza su cima cuando un varón puede eludir el servicio declarándose mujer trans, un vacío legal que convierte la igualdad en un juego de trileros. La burocracia de género permite esquivar la leva, mientras las asociaciones feministas callan. Así funciona la nueva «igualdad»: beneficios para un lado, deberes para el otro.
Entre la hipocresía y la necesidad, el debate sobre el servicio militar obligatorio expone la gran mentira del feminismo mainstream. La igualdad, al parecer, tiene un límite claro: el campo de batalla.