El TSJ ratifica los cuatro años y descarta repetir el juicio
Apuñalado por la espalda y delante de testigos. Condena: cuatro años por homicidio imprudente. La paradoja no es nueva, pero el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León acaba de consolidarla al desestimar los recursos de la Fiscalía y de la acusación particular, que pedían repetir el juicio por la muerte de Sergio Delgado. La resolución mantiene la pena y deja abierta la vía del Supremo.
Qué implica que el homicidio sea imprudente
Aquí se juega todo. El homicidio imprudente descarta la intención de matar: presupone ausencia de dolo y hunde la horquilla de pena aplicable. Para la acusación, un ataque por la espalda y ante testigos no encaja en esa categoría, y merecía un juicio nuevo con la calificación de asesinato sobre la mesa. El TSJ no lo ha entendido así. La distancia entre imprudencia y asesinato no es un tecnicismo: separa cuatro años de una condena muy superior.
Rodrigo Lanza y el caso Josué: las comparaciones que tensan el asunto
Buena parte del malestar se canaliza por comparación. Se recuerda el caso de Rodrigo Lanza, donde se llegó a rozar un desenlace parecido. Y se contrapone el caso Josué, considerado por unos un supuesto clarísimo de autodefensa durante una reyerta en una manifestación. Dos varas de medir, sostienen unos; dos supuestos que no tienen nada que ver, responden otros. Esa sospecha de doble rasero según el color del acusado recorre el episodio entero.
Queda el Supremo como última instancia ordinaria. Y con él, una pregunta incómoda que ninguna condena cierra: ¿aplica el sistema penal la misma vara con todos, o el resultado depende de dónde milite quien empuña el cuchillo?