El miedo a Mélenchon puede entregar el Elíseo a Le Pen
Si Jean-Luc Mélenchon pasa a segunda vuelta, Marine Le Pen puede llegar al Elíseo con más del 65% del voto. La afirmación suena tajante, pero conviene examinarla: la clave está en el electorado de centro, ese que odia a Le Pen y le tiene aún más pavor al líder de la izquierda radical.
El centro decide por pánico, no por afinidad
Las proyecciones electorales dibujan una primera vuelta con Le Pen al 35%, una izquierda radical empatada con el centro y una derecha que suma el 48%. Sobre ese tablero, el trasvase natural de los macronistas ante un duelo contra Mélenchon apunta hacia Le Pen: el votante de centro, empresario o funcionario, prefiere a la candidata de Agrupación Nacional antes que a un programa que ve como una amenaza para la economía de mercado. El ejemplo de Giorgia Meloni en Italia se invoca como prueba de que la derecha dura ya es digerible en el poder.
- Le Pen parte del 35% en primera vuelta.
- Toda la derecha suma el 48%.
- Segunda vuelta Mélenchon-Le Pen: 35%-65%.
La aritmética alternativa: ¿52% para Mélenchon?
No todos los análisis dan por bueno el 65%. Si se suma el 48% de la derecha, el restante 52% es, en teoría, el techo de Mélenchon en segunda vuelta, a condición de concentrar todo el voto de izquierda y centro. Ese escenario exigiría que los votantes de Macron, que en su mayoría se inclinan por Le Pen, acabasen tragándose la nariz y votando al «viejo rojo». La encuesta no lo cree, pero rompe la imagen de victoria cantada. Y queda un tercer escenario: que la segunda vuelta sea Le Pen contra Édouard Philippe, con el centrista como favorito.
La campaña francesa se ha convertido en un ejercicio de voto miedo. Le Pen no necesita convencer; le basta con que Mélenchon siga asustando. Si los sondeos aciertan, la supermayoría será suya. La única duda es si el pánico del centro pesará más que la ideología cuando toque marcar la papeleta. Hasta ahora, siempre pesó.