El juez Peinado se jubila en septiembre pero sigue investigando a Begoña Gómez
El juez Juan Carlos Peinado, quien instruye la causa contra Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, tiene prevista su jubilación en septiembre. Sin embargo, lejos de archivar o acelerar el cierre, mantiene abierta una investigación que acumula frentes: desde la presunta apropiación indebida de fondos de la Universidad Complutense hasta la firma de cartas de recomendación para empresas que luego ganaban concursos públicos.
La pregunta que sobrevuela el debate es directa: si el magistrado abandona en pocos meses, ¿por qué no da carpetazo? La respuesta que esgrimen los partidarios de seguir adelante es que hay "serios indicios de delito" y que nadie está por encima de la ley. Recuerdan que ya se ha procesado a un rey, un expresidente y un fiscal general del Estado, así que la mujer del presidente no debería ser excepción.
Por otro lado, los críticos apuntan a una motivación política. El juez Peinado, que llegó al juzgado tras una plaza a dedo —según se argumenta—, estaría aprovechando sus últimos meses para desgastar al Gobierno. El propio auto del juez ha sido calificado de inconsistente por algunos analistas, hasta el punto de que el Consejo General del Poder Judicial podría abrirle un expediente.
La paradoja es evidente: un juez a punto de jubilarse, con un expediente disciplinario en el horizonte y una imputada que la Universidad reclama decenas de miles de euros, mientras el relato oficial insiste en que todo es una persecución. Hasta que llegue septiembre, la pregunta seguirá sin respuesta.