Sánchez en la COP25: «Sólo un puñado de fanáticos niega ya la evidencia»
La cumbre abrió con una paradoja de manual. Los grandes patrocinadores de la COP25 celebrada en Madrid son cuatro de las mayores eléctricas españolas —Acciona, Endesa, Engie e Iberdrola—, que hay quien señala como beneficiarios directos de la transición energética que allí se proclama. Sobre ese escenario reapareció Pedro Sánchez después de quince días sin señales de vida, con una frase convertida en titular involuntario de la cumbre: «Sólo un puñado de fanáticos niega ya la evidencia».
¿Qué dijo Pedro Sánchez en la Cumbre del Clima?
El discurso se apoyó en dos ejes: una supuesta unanimidad y una llamada a la acción. Sánchez reclamó «coraje y determinación», «solidaridad y liderazgo» y, sobre todo, «pasar de las palabras a la acción». Frente a lo que describió como versiones «más variadas e irracionales del negacionismo climático», sostuvo que hoy solo un puñado de fanáticos discute la evidencia. En el mismo acto deslizó una segunda frase que corrió por las redes: «Mujer y medioambiente, medioambiente y mujer. He aquí dos realidades ignoradas durante demasiado tiempo por la humanidad».
El mismo día, Pablo Iglesias puso su propia pieza. Culpó del cambio climático al «descontrol de la economía» y urgió a los gobiernos a «democratizar» y «tomar el control» del sistema económico para frenar el calentamiento global. Dos diagnósticos, dos recetas y un mismo atril.
Quién patrocina la COP25 y qué gana
El dato que más incomoda no salió del discurso oficial. Acciona,
Endesa, Engie e Iberdrola figuran como grandes patrocinadores del evento. Hay quien sostiene que eso convierte la cumbre en una operación de imagen para quienes después facturarán la reconversión del sistema eléctrico.
A ese mismo terreno apunta otro movimiento citado en el hilo: la entrada de
Soros en Endesa con un 1,5% del capital.
La factura de las renovables: 200.000 millones
Aquí están los números que más se repiten. Según el cálculo que circula entre los críticos de la política energética, el apoyo a las renovables ya acumula en España
200.000 millones de euros. Con las metas anunciadas hasta 2030, la cifra sumaría otros
235.000 millones adicionales, equivalentes al
43% del PIB español.
No es una estadística oficial, y se presenta como estimación discutida.
¿Hay consenso científico sobre el cambio climático?
El punto más disputado. Una corriente defiende que la mayoría de los climatólogos considera el origen humano del calentamiento la hipótesis más probable y que actuar es urgente. Otra sostiene que no existe tal unanimidad, que hay científicos escépticos silenciados y que la alarma pública se ha construido más con portadas y pancartas que con datos.
Entre medias se cuela un tercer grupo: el que acepta que hace más calor, discute que la causa sea humana y lo atribuye a ciclos naturales de la Tierra. Por debajo del ruido hay un debate técnico real sobre la fiabilidad de las series históricas de temperatura, reconstruidas sin termómetros y con márgenes de error notables. Eso no zanja nada, pero explica por qué el desacuerdo sigue vivo.
China y el carbón: la excepción al declive mundial
Mientras Europa firma compromisos, la discordancia llega por la vía de los datos. El mundo construye cada vez menos centrales de carbón, pero China sigue a lo suyo:
1.300 gigavatios de tope propuesto para el carbón y
290 gigavatios de nueva capacidad. Los cálculos más optimistas asumen que parte de las plantas nuevas sustituya a las viejas y más contaminantes; el escenario pesimista parte de que la suma real crecerá en términos netos.
Es el argumento que más incomoda a los partidarios del Pacto Verde: si los grandes contaminantes no están vinculados, ninguna medida adoptada en Madrid cambiará la trayectoria global.
El pronóstico de que Venecia estaría sumergida o el delta del Guadalquivir desaparecido son las esquinas que los escépticos usan para desacreditar la alarma. Con la factura eléctrica, los patrocinadores y el carbón chino sobre la mesa, la pregunta no es si la cumbre sirvió para algo. Es para quién.