La natalidad en Corea del Sur repunta y roza el 1,0
¿Qué está pasando en Corea del Sur, la economía que presumía de tener la fecundidad más baja del planeta, para que su tasa repunte hasta cerca de 1,0? Mientras los influencers “anti-woke” alardean de no tener hijos, Seúl vuelve a producir cifras que rompen el molde. Y en España queda la pregunta incómoda: cuánto de la natalidad oficial depende de la inmigración y qué quedaría sin las madres nacionalizadas.
El insólito repunte surcoreano
Los últimos datos apuntan a que Corea del Sur podría alcanzar este año una tasa de 1 hijo por mujer. Aún lejos del reemplazo generacional, pero suficiente para romper una racha que parecía imparable. Se citan medidas de conciliación, cambios culturales y un posible efecto rebote tras años de postergación. Nadie lanza las campanas al vuelo.
España y la contabilidad creativa del INE
En el análisis español se argumenta que la natalidad “de los papeles” lleva años siendo en buena parte un producto de importación. Si se excluye a los nacionalizados, el indicador sería bastante más pobre. El INE no publica ese desglose con el mismo énfasis que otras series. La pregunta no es menor: saber cuántos nacimientos proceden de madres inmigrantes condiciona cualquier diagnóstico. La población africana pasó de 220 millones en 1950 a 1.500 millones hoy, y en el Sahel se registran medias de 5-6 hijos por mujer, una realidad que algunos interpretan como la consecuencia de que el hijo actúa como único plan de pensiones.
Al final, la demografía se ha convertido en un campo de batalla de relatos. Unos exhiben la subida surcoreana como prueba de que la política funciona; otros, el descuento de nacionalizados como prueba de que aquí no funciona nada. Mientras los influencers anti-woke se felicitan por su contribución al decrecimiento, los demógrafos se frotan los ojos con Seúl. La realidad es tozuda, pero las estadísticas, manejables. Hasta que la calculadora no cuadra.