La improvisación en primeros auxilios: lo que no debes hacer si un bebé se atraganta
A un virus le sigue una avalancha de consejos virales. Entre el mito y la urgencia, circulan técnicas que pueden hacer más daño que el propio atragantamiento. En redes y foros se comparten métodos que van desde lo anecdótico hasta lo peligroso, como realizar una traqueotomía con un cutter e introducir una pajita o el canuto de un bolígrafo. La falta de formación de emergencia convierte el pánico en un mal consejero.
La secuencia correcta para lactantes es clara: alternar cinco golpes en la espalda con cinco compresiones torácicas. La maniobra de Heimlich clásica, útil en adultos, en bebés puede lesionar órganos internos. Lo que nunca debe hacerse es meter los dedos a ciegas en la boca, pues se puede empujar el objeto más adentro. Tampoco coger al niño por los pies y ponerlo boca abajo, como relatan algunas experiencias: el riesgo de caída o de lesión cervical no compensa.
La prevención sigue siendo la mejor estrategia. Evitar alimentos duros, redondos o pegajosos (frutos secos, palomitas, trozos grandes de jamón) hasta los 8 o 9 años reduce significativamente el riesgo. Aunque haya quien considere exagerada esta precaución, los datos de urgencias hospitalarias le dan la razón.
Los protocolos de la OMS y la AHA son inequívocos, pero en el momento del pánico la improvisación gana la partida. Formarse en primeros auxilios debería ser un requisito para cualquier cuidador.
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