La televisión oficial marroquí: el trono como máquina de propaganda
La
televisión pública de Marruecos no disimula su función. Cada 29 de julio, la Fiesta del Trono convierte la pantalla en un altavoz del discurso del rey, un ritual pensado para apuntalar el relato oficial. Lo venden como celebración; los análisis escépticos lo llaman propaganda, y no les falta base.
Menos vergüenza ajena que RTVE, pero con la misma lógica
Hay quien sostiene que la cadena marroquí, al menos, no esconde su adscripción. "Da menos vergüenza ajena que RTVE", se ha dicho. La comparación tiene su punto: mientras la televisión pública española es acusada de corrección política, la marroquí asume su papel sin complejos. El discurso se ofrece en la lengua vernácula y se repite hasta la saciedad; no hay réplica ni matiz.
El clavo religioso del que nadie habla
El monarca alauí ejerce además como autoridad religiosa, y esa dimensión teológica apuntala la propaganda de un modo que no existe en las monarquías europeas. Algunos se preguntan si los marroquíes se creen esa legitimidad heredada. La pregunta queda en el aire, porque el propio régimen no admite encuestas incómodas. La maquinaria, con todo, tiene pies de barro. Los tronos duran mientras los súbditos no encuentran la manera de prescindir de ellos; y con la crisis apretando, el eco del 29 de julio puede volverse cada vez más vacío.