Estás usando un navegador desactualizado. Es posible que no muestre este u otros sitios web correctamente. Debe actualizar o usar un navegador alternativo.
De los 11 grados de un piso sin calefacción a los 26 de un secadero
Con el invierno apretando y la factura energética como espada de Damocles, la pregunta vuelve cada año: ¿a cuántos grados hay que poner la casa? La respuesta, a la vista de lo que se cuece en los hogares, va de los 11,5 grados que confiesa quien presume de no encender nada a los 26 de quien vive en un bloque con calefacción central que no puede regular. En medio, una mayoría que se mueve entre los 18 y los 21 grados y que ha convertido el termostato en un campo de batalla doméstico.
El punto de partida lo pone una casa con niños pequeños: 21 grados conseguidos con encendidos esporádicos de radiadores de agua caliente y caldera comunitaria de gas. Abrigo sin pasarse —pijama de invierno, camiseta térmica, calcetines gruesos— y el sol haciendo la mitad del trabajo durante el día. La duda que lanza al aire es razonable: ¿compensa ahorrar grados a costa de enfriamientos, bajas y medicinas?
Cuántos grados son los óptimos según cada casa
No hay dos hogares iguales. Hay quien fija el día en 18 grados y sube a 20 por la tarde, y quien mantiene 21 de día y 19 de noche con un par de horas de caldera al mediodía. Los hay que programan el termostato a 16 grados por la noche y 18-19 de día, y quien vive en un piso tan bien orientado al sur que con ventilar y dejar entrar el sol estabiliza la casa en 20-20,5 con cinco minutos de radiadores.
La horquilla que se repite con más insistencia es la de 17 a 21 grados, con margen para que cada cual elija. Por debajo, la cosa se complica: hay quien aguanta a 14-15 grados de día y 13 de noche con dos niños, uno de seis meses, y quien directamente vive a 11,5 grados en el salón y asegura que el cuerpo se aclimata en dos semanas. El primer año fue duro; el segundo, dice, ya no tanto.
Publicidad
El mito del frío que cura y el calor que enferma
La discusión derivó pronto hacia la salud. Una corriente sostiene que pasar frío no enferma y que incluso es más sano que vivir a 24 grados en manga corta, porque el contraste con la calle es menor. Otra recuerda que los catarros llegan igual con calefacción y que el ahorro no compensa si acabas en la farmacia. La evidencia que aporta el material es anecdótica, no clínica: nadie cita un estudio, todos hablan de su experiencia.
Donde sí hay consenso es en la humedad. Una casa demasiado seca es mala, sobre todo con niños pequeños, y conviene mantenerla regulada. También en que el exceso de calor tiene un coste oculto: quien vive en un bloque con calefacción central comunitaria que no puede apagar describe estancias a 24-26 grados con una humedad relativa que a veces roza el 20%. Un secadero, lo llaman.
El cuerpo se acostumbra, pero la parienta no
El argumento de la aclimatación aparece una y otra vez: si aguantas el frío dos semanas, el cuerpo responde. Y el del bolsillo: quien lleva dos inviernos sin encender la calefacción ha recortado el consumo de gas respecto al año anterior, aunque la bajada en kilovatios no se ha notado igual en euros por las subidas de precio y del IVA. La revisión obligatoria de la caldera y la del gas suman más de 150 euros al año antes de quemar un solo metro cúbico.
La nota doméstica la pone la guerra de sexos: ellos dicen que ellas son más frioleras, ellas que ellos no miran los números. La solución más repetida pasa por un programador digital que cambie la temperatura solo entre el día y la noche, porque el termostato manual siempre acaba subiendo. Y un detalle técnico que se repite: el agua caliente a 42 grados para no mezclar, el circuito de radiadores a 70-75 y un bar de presión en frío.
La cifra que descoloca no es ninguna de las anteriores: es la de quien duerme con la ventana ligeramente abierta aunque haga frío, convencido de que se descansa mejor. Con la casa a 18 grados y el edredón de invierno, dice, no hace falta más. Habrá quien lo llame ahorro y quien lo llame penitencia. El termostato, como la vida, admite pocas verdades universales.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Es completamente absurdo gastarse el dinero en calefaccion a no ser que tengas niños pequeños, en atapuerca no tenian calefaccion si acaso alguna lumbre.»
— Deslechado · Defensa de vivir sin calefacción
«Tengo la suerte de que mi piso está muy bien orientado (media casa con vistas al sur y la otra media al norte), con grandes cristaleras en las habitaciones y cuarto de estar que dan al sur»
— garpie · Orientación solar como calefacción
«El primer año, que fue el pasado, fue duro aconstumbrarse. Este año hasta hace 3 dias a 15ºC o 16ºC, lo llevaba muy bien...ahora con 11ºC se hace duro»
— pepitoacojonado · Aclimatación al frío en casa
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Entre 18 y 21 grados es lo razonable55%
Cuanto menos, mejor: el cuerpo se adapta30%
Más calor no es más salud15%
📌 DATOS
Una vivienda mantiene 21 grados con encendidos esporádicos de radiadores y caldera comunitaria
Un piso sin calefacción se queda en 11,5 grados en el salón
Hay hogares con calefacción central a 24-26 grados y humedad relativa que roza el 20%
El agua caliente sanitaria se recomienda a 42 grados y el circuito de radiadores a 70-75
La revisión de la caldera y la del gas superan los 150 euros al año
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Es mejor apagar la calefacción por la noche o dejarla baja?
Lo habitual es bajarla a 15-16 grados en lugar de apagarla del todo, para que el cuerpo no note un salto térmico al levantarse y la caldera no tenga que recuperar de golpe. Muchos hogares programan 18 grados de día y 16 por la noche, y algunos ni siquiera encienden en los dormitorios.
¿A qué temperatura hay que poner el agua caliente y los radiadores?
El agua sanitaria a unos 42 grados evita tener que mezclarla con fría. El circuito de los radiadores se sitúa en torno a 70-75 grados, con una presión de un bar en frío. Son valores que se repiten en las calderas individuales de gas y que conviene revisar con el instalador.
📅 EVOLUCIÓN
Noviembre 2012Arranca la discusión con una vivienda a 21 grados y la duda de si compensa ahorrar grados frente al coste de enfriamientos y medicinas
Noviembre 2012Aparecen los primeros testimonios de hogares que viven por debajo de 16 grados y defienden la aclimatación del cuerpo
Diciembre 2012Se incorpora el debate sobre la humedad ambiental y el exceso de calor en bloques con calefacción central
Diciembre 2012Se cierra con la revisión de calderas, el consumo de gas y la guerra del termostato entre día y noche
Reflexión sobre la temperatura del hogar y el exceso de calor
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El relato de quien lleva dos inviernos sin encender la calefacción y ha recortado el consumo de gas, con el matiz de que la bajada en euros no se nota igual
✓La descripción de un bloque con calefacción central que no se puede regular y convierte las estancias en un secadero a 26 grados
✓Los valores técnicos que se repiten para la caldera: agua a 42 grados, radiadores a 70-75 y un bar de presión en frío
Este es un resumen del hilo. La discusión completa incluye 41 respuestas con datos, fuentes y análisis que solo están disponibles para usuarios registrados. Crea tu cuenta en 30 segundos para acceder al debate completo y participar.
Descargo de responsabilidad: Las referencias a temperaturas y salud son experiencias personales, no recomendaciones médicas. Para cualquier duda sobre confort térmico y salud, consulta con un profesional.
Te estás perdiendo 41 mensajes
Esto es un resumen. El hilo original está entero ahí dentro.