Drones sobre Letonia y ensayo nuclear en el Báltico
El tramo se abre con una cascada de enlaces, capturas y tuits pegados uno detrás de otro. Un participante concentra buena parte del volumen: sube noticias, tuits de medios y de cuentas de seguimiento, en varios idiomas, sin parar. Otra parte del hilo responde con una onomatopeya repetida a modo de burla. Entre el ruido aparecen tres novedades que no estaban antes sobre la mesa: varios drones entraron en el espacio aéreo de Letonia —dos se estrellaron y uno cayó en la zona de una base petrolera—, el Reino Unido avisó de la presencia de tres submarinos rusos en sus aguas y, según el portal polaco Wirtualna Polska, Francia y Polonia preparan ejercicios aéreos sobre los países bálticos con cazas Rafale equipados con bombas nucleares.
Qué se ha sabido
El goteo de datos es continuo. Según la agencia letona Delfi, varios drones entraron en el espacio aéreo de Letonia; dos se estrellaron, uno junto a una base petrolera, y las fuerzas armadas nacionales sostienen que procedían de Rusia. De Reino Unido llega el aviso de un secretario de Estado: tres submarinos rusos en aguas británicas, con una advertencia expresa sobre cables y tuberías. De Polonia, el portal Wirtualna Polska informa de que Francia y Polonia planean maniobras de la fuerza aérea sobre los países bálticos y practicarán ataques a objetivos en Rusia. En Lituania, el ministro de Asuntos Exteriores Kestutis Budrys pide en Neue Zürcher Zeitung que la OTAN ataque Kaliningrado. Un análisis de POLITICO que circula en el hilo sostiene que la guerra con Irán demuestra que la OTAN no está lista para una confrontación con Rusia.
Se enlaza también El Universo, que recoge que los enviados de Trump, entre ellos Jared Kushner y Steve Witkoff, respaldaron nuevos protocolos de seguridad, con un consenso transatlántico para mantener un ejército ucraniano de 800.000 efectivos y reponer reservas estratégicas. La Gaceta publica un artículo de Karina Mariani sobre el eje que forman China, Rusia, Irán y Corea del Norte sin necesidad de tratado. Medvedev firma un texto en RT en el que pide no equivocarse sobre los planes de Alemania y evitar una tragedia como la de 1941. Un participante recuerda que Rusia anunció su salida del tratado de misiles de alcance intermedio que EEUU rompió en 2019 e inició la producción en masa. Otro apunta un dato de tráfico aéreo: tres bases en Madrid (Torreón, Getafe y Cuatro Vientos) registraron movimiento inusual de aviones militares esa mañana. Y un tercero aporta, esta vez sin fuente, que se colocaron explosivos en un barco atracado en Amberes apuntando a una terminal rusa y que el capitán estuvo retenido cuatro días antes de continuar viaje.
Sobre Afganistán, un participante describe el plan de recuperar un aeropuerto en un país hostil y rodeado de vecinos poco fiables, y otro responde que los talibanes ya han dicho que no quieren fuerzas militares extranjeras.
Las posturas
La primera discusión es sobre quién empuja. Hay quien sostiene que los ejercicios en la frontera de Carelia buscan provocar y que podrían hacerse en Noruega con la misma eficacia. Frente a eso, se responde que a Rusia le va mal en Ucrania y que enfrentarse a veintiséis países no es una salida lógica. Un tercer grupo rebaja el volumen: según uno de los mensajes, Moscú hace esto para asustar y luego no hace nada. Otro participante sitúa la mano británica detrás de la escalada y reclama no lanzar conjeturas.
La segunda discusión es sobre quién se beneficia. Un mensaje repasa la historia económica de la Segunda Guerra Mundial y afirma que a las élites estadounidenses les vino bien, que la hegemonía actual nace de ahí y que ahora parecen tener prisa por una guerra europea. Otro participante calcula que el programa Golden Dome costará 175.000 millones de dólares en tres años y lo lee como una forma de enriquecer a la industria armamentística, igual que otros programas lo hicieron con la industria farmacéutica. Un tercero añade que el precio del oro parece anticipar algo grande y malo.
La tercera discusión es sobre el deseo de guerra. Varios mensajes reprochan a quienes la esperan como un estreno: se les dice que no saben lo que es, que jamás han vivido una y que no serán espectadores con siesta y consola. Un participante opina que la era de paz y prosperidad ha creado la convicción de que nunca pasará nada. Otros, en cambio, reclaman directamente un conflicto, y alguno matiza que bastaría una guerra civil; frente a ellos, se responde que desear algo así dice bastante de quien lo escribe. Se apunta también que hay quien lo desea porque su vida es un infierno. En paralelo, un mensaje se pregunta si alguien ha consultado al pueblo, y otro apunta a Arabia Saudí como origen del terrorismo suní.
Lo que cambia respecto a antes
El foco se amplía: ya no solo hay drones y aviones moviéndose, sino ejercicios con bombas nucleares y una petición explícita de atacar Kaliningrado. Entra en escena Afganistán como frente posible, con la idea de recuperar una base. Aparece por primera vez la cifra del ejército ucraniano de 800.000 efectivos como consenso transatlántico. Y la conversación se desplaza de la pregunta por la fecha a la pregunta por el negocio: quién cobra, quién vende y quién gana con la escalada.
Las fechas que se manejan
Un participante sostiene que será en octubre, y de paso que no será la tercera sino la primera. Otro responde que en 72 horas. Un tercero avisa de que en agosto se recordará lo bien que se estaba ahora. Y hay quien se limita a decir que cada vez queda menos.