El lexicógrafo José Ignacio Pérez, de la universidad de A Coruña, cuenta que como “golpear” la documentación más antigua que ha encontrado es en Valle Inclán, con oraciones como “están a petar” o “petar en la ventana”. Estos usos siguen siendo muy comunes en gallego. Sobre “apetecer o agradar”, con frases al estilo de “giras cuando te peta”, “compartir, si le peta”, lo documenta desde comienzos del XIX, en gente como Ramón de la Cruz o Juan Valera, y se conserva hasta nuestros días.
“La segunda acepción de este segundo petar ['estallar o explotar'] está documentada muy recientemente”, continúa su contestación.
Como es un verbo recogido del catalán, tiene sentido que “la primera aparición” que ha localizado sea en el cronista de Barcelona Eduardo Mendoza: "Te vas a petar de risa, con perdón", "Miquel iba a petar cualquiera de estos días", con el significado de “iba a estallar, explotar”. “A partir de ahí es fácil entender el sentido 'lleno, a rebosar' que ofrece en otros textos como 'El Champion está a tope, petado', 'la tripa petada', 'el pandero petado de todo', 'los ordenadores acaban petándose'”. Por extensión, se acaba llegando al sentido actual. Si en un concierto un grupo nunca lo había petado como hasta ahora, queriendo decir que nunca habían llenado tanto, adquiere ese significado de triunfar.
Entre los entrevistados, nadie se atreve a decir el motivo de su éxito como palabra. Puede que sea una cuestión de innovación idiomática. Si el último significado que ha adquirido petar es el de triunfo, es lógico que la esté petando.
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