Del ataque de Egipto al 'ignore': el hilo se parte en dos
Beckerola abre este tramo con el vídeo que todos recuerdan: el ataque del tiburón tigre al bañista ruso en una zona turística de Egipto, esta vez con las tomas grabadas desde el puerto donde miraban los turistas. El hilo tarda tres mensajes en girar. Lomo Plateado avisa de que en Reunión los surfistas ya solo son un piscolabis para los escualos. Sr.Mojón dictamina que todo lo que se cuenta es mentira por los dos lados. Y a partir de ahí el debate deja de ser una conversación sobre biología y se convierte en una guerra de cifras, contextos y descalificativos que termina con el botón de ignorar.
Qué se ha sabido
Beckerola repasa los motivos que los expertos repiten: surfear cerca de colonias de focas, la hora (amanecer y atardecer) y el caso egipcio, donde los restaurantes del puerto echaban restos de comida al agua y el tigre se acostumbró a la zona. Aparecen los casos clásicos: los ataques de Nueva Jersey de 1916, que asocia a un tiburón toro que remontó un río, y el USS Indianapolis. Euler enlaza sharkattackfile.net y señala un ataque fatal registrado en 1764 en el Guadalquivir, a la altura de Sanlúcar de Barrameda. Billy Ray trae las cifras de trackingsharks.com: 61 mordiscos en 2023, ocho provocados y nueve mortales, y más de 120 ataques en 2019. Beckerola añade que en Isla Reunión llevan tres años sin un ataque y rescata el primer caso oficial: en 1796, Sir Brook Watson, alcalde de Londres, perdió una pierna por un tiburón en La Habana.
Dónde está la bronca
Se abre en dos frentes. En el primero, Beckerola insiste en que el blanco y el tigre son mundos distintos y que a los blancos nos pueden confundir con focas. Tyg3r responde que el cuento de las papilas gustativas es un mito; Azog matiza que sí las tienen, pero rudimentarias, repartidas por encías y dientes; Marcus Halberstam pregunta cómo se ha comprobado eso, y Socom zanja con los leones de Tsavo. En el segundo frente, Billy Ray acusa a Beckerola de quitarle peso a los ataques y de apoyarse en un canal de YouTube en vez de en cifras oficiales. La discusión sube, hay insultos por medio, Beckerola responde que no se le pongan palabras en la boca que no ha dicho y lo manda al ignore. Avioncito pide respeto y avisa de que las madres son sagradas.
Qué cambia respecto a antes
Lo que el hilo tenía medio asumido se rompe en dos versiones: unos sostienen que el tiburón solo muerde por hambre, territorio, error o mala suerte; otros defienden, en palabras de un forero, que matan y comen gente y siempre lo hicieron. El viejo mantra de que «no les gusta el sabor humano» deja de servir como argumento. Entra un tema nuevo con fuerza: las orcas. Se graba por primera vez con nitidez cómo una orca mata a un gran blanco en Sudáfrica, y otra pieza muestra a una comiéndose su hígado pocos días después. En la lista negra del verano entran también la chica de 26 años fallecida en Melaque (Jalisco), la mujer de 44 en Bahamas y el actor Tamayo Perry, de Piratas del Caribe, muerto por un tiburón frente a Oahu.
Caras conocidas
El tramo deja varios nombres. Andriana Marine, la bióloga que juega con tiburones tigre, aparece saliendo de un apuro con dos de ellos más agresivos de lo normal. Ocean Ramsey nada con blancos y con tigres, y Avioncito recuerda que detrás de esas escenas hay animales cebados con antelación. Jimi Partington, el experto que se metió en una jaula de policarbonato con un gran blanco para Shark Week, tuvo que salir corriendo cuando el animal la hizo añicos; se aclara después que el equipo grababa cerca del cadáver de una ballena y el escualo estaba defendiendo su comida. Entre medias, la historia de Clint Eastwood, que nadó seis kilómetros de noche agarrado a una balsa tras el amerizaje de un bombardero en los años cincuenta, cierra la ronda con una sonrisa.