Mil toneladas de jabón Lagarto a la India: el dilema del botón
Mil toneladas de pastillas de jabón Lagarto. Un botón. Un destino: la India. La premisa es tan absurda que suena a chiste de sobremesa, y sin embargo genera reacciones muy dispares entre quienes participan en el debate.
¿Por qué se elige la India como destino del cargamento?
Porque el supuesto no busca logística, busca reacción. No hay puerto, ni aduana, ni coste de flete, ni contrapartida: solo un botón y una consecuencia de mil toneladas. Ese vacío explica que la primera respuesta mayoritaria no fuera calcular nada, sino exigir ver el artefacto antes de decidir.
Desconfianza en el mecanismo y deriva hacia el prejuicio
Una parte de las respuestas se quedó en la duda técnica: quién pulsa, qué recibe a cambio, si el botón cumple lo que promete. Otra derivó hacia generalizaciones sobre la población destinataria que no se sostienen con ningún dato y que, contadas como gracia, siguen siendo exactamente eso. El salto del absurdo a la caricatura de un país entero es el punto donde la broma deja de ser inofensiva y se convierte en otra cosa.
¿Cuánto de humor y cuánto de prejuicio caben en una premisa así?