¿Timo en los latunes? Los consumidores denuncian caída de calidad en el atún en lata
En los últimos meses, una creciente insatisfacción recorre las despensas españolas. Cada vez más consumidores notan que las latas de atún han cambiado: un regusto extraño, menos contenido y más líquido. La sospecha de que se esté sustituyendo especies o aligerando el producto se ha instalado entre quienes compran marcas tradicionales como Calvo, Carrefour o Isabel. No es una moda conspiranoica; hay argumentos y datos que lo sostienen.
El sabor que ya no es el mismo
Quienes consumen atún en lata con regularidad aseguran que el sabor ha empeorado. Describen un regusto metálico o sucedáneo, y una textura más fibrosa. Las quejas se concentran en las marcas más populares: Calvo, que ha reducido el tamaño de las latas y aumentado la proporción de aceite, y las marcas blancas de supermercados, que antes resultaban aceptables y ahora saben «a mierda», en expresión popular. En contraste, algunas conservas de menor distribución, como las de Cabopeñas, mantienen el sabor y la cantidad de antaño, a un precio de 2,75 € por cuatro latas en Family Cash.
Las causas posibles: de la especie al mercurio
Detrás del cambio pueden concurrir varios factores. El más citado es la sustitución de especies: el atún claro (aleta amarilla) o el atún blanco (bonito del norte) estarían siendo reemplazados por túnidos de menor calidad como el listado o el patudo, que tienen un sabor y textura diferentes. Estos peces, además, se pescan en aguas más profundas, acumulando mayor cantidad de mercurio y otros contaminantes, lo que altera el gusto. También se menciona un procesado industrial más agresivo, que incluye mayor cantidad de agua y aceite para rellenar el peso neto. Un antecedente conocido: años atrás, un hotel en Canarias sirvió tiburón por pez espada debido a un cambiazo de etiquetas del proveedor, lo que demuestra que el fraude en la cadena alimentaria existe.
Alternativas y consejos: cómo evitar el timo
Ante la desconfianza, muchos optan por el atún en bote de vidrio, que suele contener lomos enteros y no desmigados, y que por transparencia permite ver el producto. Las marcas premium como Ortiz ofrecen bonito del norte en aceite de oliva, aunque el precio se dispara. Otra opción es comprar atún fresco o bonito de temporada y preparar conserva casera: un escabeche sencillo con vinagre, agua, ajo, cebolla y perejil da un resultado superior. Quienes prefieren la comodidad de la lata, recomiendan buscar marcas como Pescantina, que mantiene una relación calidad-precio aceptable, especialmente cuando Carrefour pone su gama en 2x1, dejando cada lata de 72 gramos a 1 euro.
El misterio del sabor extraño sigue abierto, pero la confianza en el producto tradicional se ha erosionado. Mientras las autoridades no actúen con transparencia, el consumidor solo tiene dos caminos: pagar más por la calidad o aprender a mirar la etiqueta con lupa.