Tirotean a Fico, el primer ministro eslovaco que frenó el envío de armas a Ucrania
¿Quién dispara contra un primer ministro en plena calle y por qué? Robert Fico, jefe del Gobierno eslovaco, fue tiroteado tras un consejo de ministros y el atacante, según los primeros datos que circularon, es un hombre de 71 años, escritor y poeta, identificado como Juraj Cintula. El detenido habría participado semanas antes en una protesta antigubernamental en la que gritó «Viva Ucrania». Fico sobrevivió al ataque, pero el país entró en shock y media
Europa empezó a hacer cuentas sobre a quién le convenía el disparo.
Fico no es un primer ministro cualquiera. Ganó las elecciones prometiendo parar el envío de armas a Ucrania, se negó a apoyar la entrada de Kiev en la OTAN, rechazó el Tratado de Pandemias de la OMS, retiró financiación a organizaciones LGTB+ y anunció una investigación sobre la gestión de la Covid-19. En Bruselas eso se llama «problema». En Moscú, oportunidad.
Qué se sabe del atacante y qué se le atribuye
El perfil del detenido no encaja en el relato fácil. Setenta y un años, escritor, poeta, «descontento» según sus propias redes. Según medios locales, el 24 de abril participó en una protesta contra el Gobierno y lanzó consignas como «Viva Ucrania». Eso alimentó dos lecturas opuestas que circulan sin prueba concluyente: la de un lobo solitario radicalizado por el discurso europeísta y la de un peón utilizado por servicios de inteligencia extranjeros.
La investigación sigue abierta. No hay sentencia, no hay móvil confirmado, no hay autoría intelectual establecida. Cualquier afirmación sobre quién pagó el viaje, si alguien lo pagó, es por ahora especulación.
El Tratado de Pandemias y la investigación a las farmacéuticas
Uno de los hilos argumentales que más peso ganó en el análisis es el sanitario. Fico dijo en el parlamento que las «vacunas» son un arma biológica, anunció una investigación sobre las farmacéuticas y se negó en redondo al Tratado de Pandemias de la OMS. Hay quien sostiene que ese fue su gran pecado y quien responde que mezclar el atentado con la política sanitaria es una paja mental sin base. La discusión sigue sin árbitro.
El patrón que se repite: Carrero Blanco y Blinken
En el terreno de las coincidencias temporales, dos episodios se citan una y otra vez. Kissinger visita España y al día siguiente Carrero Blanco vuela por los aires. Blinken visita Kiev y al día siguiente le meten bala a Fico. La correlación no es causalidad, pero el patrón se ha convertido en el argumento más repetido para sostener que el atentado no fue cosa de un loco.
Frente a eso, la tesis contraria: un radical europeísta que disparó contra quien considera un traidor a la causa. Las dos versiones caben en el mismo expediente y ninguna está cerrada.
Qué se juega Eslovaquia y qué se juega Europa
Eslovaquia es un país pequeño con una posición geográfica incómoda y un Gobierno que se ha convertido en piedra en el zapato de Bruselas. Fico es el segundo líder europeo, junto a Orbán, que se niega a seguir el guion marcado desde Washington y Bruselas sobre Ucrania. Si el atentado tiene efecto disuasorio sobre otros gobiernos, el mensaje es claro: mejor no salirse del carril.
Hay quien sostiene que el ataque es un ajuste de cuentas entre mafias. Hay quien responde que esa tesis es una cortina de humo. Y hay quien, simplemente, espera que Fico se recupere y negocie con Rusia, como si eso fuera una traición.
Al final, la pregunta no es quién disparó. La pregunta es a quién le venía bien que Fico estuviera unos días fuera de juego. Y esa, de momento, no la responde nadie.