Pasta Frola
Himbersor
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El análisis es sencillo.
En prácticamente todos los países occidentales se han consentido:
1. Políticas migratorias poco controladas que generan tensiones entre los autóctonos, patrocinadas en parte por el mismo estado.
2. La implementación de políticas de corrección política con las que algunos colectivos se sienten más respaldados por instituciones y por el mismo estado.
3. Un ciudadano que cada día ve más restringidas sus libertades en favor de los nuevos miembros de la sociedad.
4. Una constante implementación de ayudas sociales que favorecen el efecto llamada, mientras que la presión fiscal aumenta proporcionalmente recayendo sobre la masa trabajadora.
5. La respuesta pasiva de los estados ante agresiones flagrantes de la soberanía, agresiones al orden social, etc.
6. La curiosa alineación de tantos países en similares políticas pogre.
7. Un constante aumento demográfico de las nuevas culturas auspiciadas por los estados en contraste con una demografía a la baja de los autóctonos organizada desde las mismas políticas del estado.
8. La innegable direccionalidad hacia un caos en que las sociedades occidentales supliquen un Orden restrictivo que restablezca la seguridad perdida deliberadamente.
En conclusión nos encontramos en el centro de una tormenta perfecta, fabricada con precisión durante los últimos cuarenta años.
Llamémosle NOM, gobierno mundial o gobierno del anticristo.
Esta última me parece la más acertada pues la degradación que sufre el mundo occidental está correlacionada con la pérdida de valores cristianos a los que hemos asistido impasibles.
En prácticamente todos los países occidentales se han consentido:
1. Políticas migratorias poco controladas que generan tensiones entre los autóctonos, patrocinadas en parte por el mismo estado.
2. La implementación de políticas de corrección política con las que algunos colectivos se sienten más respaldados por instituciones y por el mismo estado.
3. Un ciudadano que cada día ve más restringidas sus libertades en favor de los nuevos miembros de la sociedad.
4. Una constante implementación de ayudas sociales que favorecen el efecto llamada, mientras que la presión fiscal aumenta proporcionalmente recayendo sobre la masa trabajadora.
5. La respuesta pasiva de los estados ante agresiones flagrantes de la soberanía, agresiones al orden social, etc.
6. La curiosa alineación de tantos países en similares políticas pogre.
7. Un constante aumento demográfico de las nuevas culturas auspiciadas por los estados en contraste con una demografía a la baja de los autóctonos organizada desde las mismas políticas del estado.
8. La innegable direccionalidad hacia un caos en que las sociedades occidentales supliquen un Orden restrictivo que restablezca la seguridad perdida deliberadamente.
En conclusión nos encontramos en el centro de una tormenta perfecta, fabricada con precisión durante los últimos cuarenta años.
Llamémosle NOM, gobierno mundial o gobierno del anticristo.
Esta última me parece la más acertada pues la degradación que sufre el mundo occidental está correlacionada con la pérdida de valores cristianos a los que hemos asistido impasibles.