Doce pruebas, 30 preguntas y 10 segundos para responder
Son las 22:00 de un domingo. Treinta preguntas, cuatro opciones y diez segundos por respuesta. El que falla cae puestos en la tabla; el que duda, también. Bajo ese formato se disputó en 2024 un torneo de cultura general repartido en doce pruebas de ritmo semanal, la mitad de temática abierta y la otra mitad organizada en bloques de cinco materias afines.
El reglamento no dejaba resquicios. Los test se jugaban en Kahoot, duraban entre diez y veinte minutos y se lanzaban a la vez para todos los concursantes. Solo entraba quien podía acreditar un historial previo dentro de la comunidad, y la organización se reservaba la potestad de expulsar a cualquiera a quien considerara que estaba haciendo trampas. Cada sábado se abría un hilo de confirmación y cada domingo, diez minutos antes de la cita, se avisaba a los inscritos: enlace a las 22:00 en punto y cinco minutos de cortesía. Quien llegaba tarde se quedaba fuera.
Los seis test temáticos: de la arquitectura a la zoología
Seis de las doce citas eran generales. Las otras seis agrupaban cinco materias bajo un mismo título y funcionaban como bloques cerrados. El primero mezclaba arquitectura, escultura, historia, música clásica y pintura; el segundo, deportes, folclore popular, juegos y videojuegos; el tercero, cine, lingüística, literatura, música moderna y teatro. El cuarto abarcaba filosofía, geografía, política y economía, religiones y mitos y sociología.
Los dos últimos bloques eran científicos: astronomía, física, informática e ingeniería, matemáticas y química, por un lado, y anatomía, biología, medicina, psicología y zoología por otro. En esos bloques hubo quien admitió no tener ni idea de la mitad de los temas y anunció que jugaría encomendándose a
Crom, mientras otro concursante describía las pruebas de ciencias como un ejercicio de
acogerse a la misericordia divina. La redacción de cada prueba recaía en un voluntario; si nadie se presentaba, el test pasaba al primer clasificado de la general que aún no hubiera escrito ninguno.
La puntuación: 15 puntos para el primero y uno para el décimo
El reparto premiaba la puntería y castigaba la irregularidad. Solo los diez primeros de cada prueba sumaban de cara a la clasificación general acumulada:
- 1º: 15 puntos
- 2º: 12 puntos
- 3º: 10 puntos
- 4º: 8 puntos
- 5º: 6 puntos
- 6º: 5 puntos
- 7º: 4 puntos
- 8º: 3 puntos
- 9º: 2 puntos
- 10º: 1 punto
El sistema de puntuación no se modificó durante la temporada. La organización se reservaba además la potestad de alterarlo si surgiera consenso suficiente, aunque dejaba claro que a uno o dos discrepantes no pensaba moverle ni una coma.
El criterio del tiempo: la queja de los veteranos
No todas las críticas apuntaron al temario. Una de las concursantes más veteranas llevaba tiempo reclamando que la clasificación no debería resolverse por rapidez. Su argumento: hay quien adelanta puestos solo por responder antes, aunque acumule menos aciertos. Y añadía un matiz incómodo: con la edad y ciertos problemas neurológicos, interpretar el enunciado y ordenar recuerdos de hace cincuenta años cuesta más que pulsar el botón.
Su tesis era que el tiempo extra no busca ventaja, sino descifrar qué pregunta se está haciendo. La reclamación no alteró ni el reglamento ni el sistema de puntuación.
¿Se puede hacer trampa en un test de cultura general con IA?
El asunto salió a la mesa más de una vez, con la
inteligencia artificial como protagonista. Hay quien sostiene que hoy preparar un cuestionario es trivial y que copiar durante una partida de diez segundos por pregunta también lo es. Enfrente pesa un argumento más prosaico, defendido por otro concursante: hacer trampas en un concurso dominical donde no se juega nada —ni premio, ni dinero, ni fama real— tiene poco recorrido.
La organización mantiene la carta de la expulsión para quien sea pillado, sin procedimiento público ni detalles sobre cómo detecta el fraude. Es, en la práctica, un mecanismo de confianza: se compite con la identidad de siempre y con la palabra dada.
De la edición 2024 a la convocatoria de 2025
La temporada se resolvió con la publicación de la clasificación final y con un líder que encadenó seis podios consecutivos y varias victorias seguidas, mientras el segundo puesto parecía prácticamente asegurado. Un concursante que cerraba el top ten se mostró sorprendido de que otro no le hubiera arrebatado la plaza.
El campeón de las últimas cuatro ediciones anunció que esta vez no se presentaba: prefiere, dijo, que otro goce del éxito. Con ese hueco abierto, la organización confirmó nueva edición, mantuvo el formato de años anteriores y avisó de que esta vez no piensa tolerar según qué comportamientos. La fecha provisional de arranque quedó fijada para el 2 de febrero, con un test general como pistoletazo.
Al cierre de esta crónica, y a juicio de algunos participantes, los primeros puestos seguían copados por el mismo grupo reducido que repite año tras año. La competición se reparte a lo largo de doce domingos de preguntas cada año.