El traslado de 500 niñas migrantes de Ceuta y la polémica de las cifras
Mientras el Ministerio de Juventud e Infancia ultima el traslado urgente a la península de 500 niñas migrantes llegadas a Ceuta en la entrada masiva del 30 de julio, crece el escepticismo sobre el número real. El plan, que se apoya en un real decreto-ley para la acogida vinculante y solidaria de todas las comunidades autónomas, choca con los cálculos de quienes observan en las imágenes de aquella jornada una presencia mayoritaria de varones.
Una cifra que no cuadra con lo que se vio
Hay quien ha hecho las cuentas: 200 adolescentes varones, 280 hombres en edad militar y apenas 20 niñas. Eso sumaría 500, pero no coinciden ni la proporción ni el perfil. Y si dicen 500, algunos pronostican que serán 1.000, como suele ocurrir con las previsiones oficiales al alza. La duda no es menor: la acogida de menores tiene costes inmediatos para las arcas autonómicas y exige plazas en centros, familias acogedoras y personal especializado.
El trasfondo económico y político
El traslado es solo la punta de un iceberg mayor: si esas 500 niñas representan el 1% de los llegados, faltarían 49.500 personas por reubicar. Mientras, Marruecos reclama la vuelta de todos los menores y el Gobierno español se niega, lo que añade tensión a un plan que deberá cuadrar números, plazos y presupuestos con todas las comunidades autónomas.
La ironía del caso es que, mientras se negocia el destino de estas niñas, las jóvenes ceutíes permanecen confinadas en sus casas. La atención mediática se va con las primeras y el debate de fondo —cómo se financia la acogida y quién asume el coste— queda sin resolver.