La ‘OTAN árabe’ se deshace en 48 horas
Se anunció como un contrapeso a Irán, pero el pacto de defensa mutua entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán apenas duró dos días. La alianza, que no llegó a formalizarse, se deshizo en menos de 48 horas. La pregunta es cómo pudo anunciarse algo con tan poco recorrido.
Contradicciones estructurales
La primera grieta es política: Riad y Ankara llevan décadas compitiendo por la influencia en Oriente Medio. Su rivalidad, latente pese a la común hostilidad hacia Teherán, hacía difícil sostener una alianza estable. Por si fuera poco, la incorporación de Pakistán se interpretó como un gesto motivado por intereses económicos, más que por una convicción estratégica. El cóctel era poco digerible.
Un personaje incómodo
El episodio tuvo un eco extra: la presencia de un líder sirio descrito como antiguo yihadista, ahora instalado en Damasco. Su papel en el anuncio añadió más ruido a una iniciativa que nació herida. Si se buscaba crear un bloque sólido, se eligió la peor carta de presentación posible.
La rapidez del desplome revela lo frágil de las alianzas sobre el papel. El tiempo dirá si queda algo más que un titular fallido. Por ahora, queda la imagen de un pacto que se evaporó como azúcar en agua.