Abascal viaja a la toma de posesión de Trump mientras Sánchez queda fuera
La toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos ha colocado a Santiago Abascal en el centro de la política exterior española. El líder de Vox acudirá al acto, una invitación que no ha llegado a Pedro Sánchez y que ha reabierto la disputa sobre el papel internacional de España. La noticia, publicada por Europa Press, ha desatado una discusión que mezcla el coste del viaje, el simbolismo de la ausencia del presidente del Gobierno y la relación histórica entre España y Washington.
No es un gesto aislado. Trump ha invitado a dirigentes de la órbita conservadora y a líderes como Javier Milei, con quien Abascal mantiene una relación pública. La escena de Milei saludando a Abascal sin reconocerlo a primera vista ha circulado como ejemplo del perfil mediático del líder de Vox en el extranjero. Para sus críticos, es una operación de imagen; para sus defensores, una prueba de que Vox tiene interlocución donde el PSOE no la tiene.
El coste del viaje y la pregunta incómoda
¿Quién paga el desplazamiento de Abascal a Washington? La pregunta ha sido una de las más repetidas. Hay quien sostiene que se trata de un gasto con cargo al Congreso o al partido, y que al final lo asume el contribuyente. La ironía sobre las «vacaciones pagadas» ha sido constante, aunque nadie ha aportado una cifra concreta del coste del viaje. El dato que sí aparece es el marco: una invitación oficial a un acto de investidura en Estados Unidos.
La discusión derivó hacia el contraste con Pedro Sánchez. Varios mensajes subrayan que el presidente del Gobierno no ha sido invitado y que su estrategia de oposición internacional a Trump puede pasarle factura. La comparación con la etapa de Biden, cuando Sánchez buscó un hueco en los foros internacionales, aparece como telón de fondo. La pregunta que sobrevuela es si España pierde peso en Washington por la orientación del Gobierno actual.
Trump no sabe situar España en el mapa
Uno de los argumentos más repetidos es que a Estados Unidos le da igual España. Se afirma que muchos estadounidenses no saben ubicar el país y que la relación se reduce a intereses concretos: la base de Rota, el comercio y la posición en la OTAN. La idea de que España es vista como «latino» o como parte de América Latina aparece en varios mensajes, con un tono entre resignado y sarcástico. No hay datos que respalden esa percepción, pero sí una corriente de opinión que la da por hecha.
En ese contexto, la invitación a Abascal se interpreta como una señal: Trump prefiere a los aliados ideológicos antes que a los gobiernos. La presencia de Milei o dirigentes de la órbita conservadora refuerza esa lectura. La ausencia de Sánchez se convierte, para unos, en una humillación; para otros, en una consecuencia lógica de su posición política.
La división interna en la derecha
El viaje también ha servido para medir la relación entre PP y Vox. Hay quien sostiene que Vox tiene mejores alianzas internacionales que el PP, y quien recuerda que el PP no pondría a Abascal como presidente ni con más votos. La discusión sobre una posible coalición vuelve a aparecer, aunque sin datos nuevos. Lo que sí queda claro es que la invitación refuerza la proyección exterior de Abascal y debilita el argumento de que Vox es un partido sin interlocución fuera de España.
La escena de Milei y Abascal, con el saludo fallido, ha sido uno de los momentos más comentados. La anécdota sirve para ilustrar la distancia entre la imagen que Vox proyecta y la realidad de su peso en los círculos internacionales. Para unos, es una muestra de que Abascal es un actor secundario; para otros, una prueba de que está en la foto donde no está Sánchez.
Qué pasa con Gibraltar y Marruecos
La pregunta sobre si Abascal aprovechará el viaje para plantear reivindicaciones concretas, como Gibraltar o el armamento a Marruecos, ha quedado sin respuesta. No hay confirmación de que esos temas estén sobre la mesa. Lo que sí se discute es si la invitación tiene contenido político real o si es solo protocolo. La ausencia de datos concretos deja la cuestión abierta.
El viaje de Abascal a Washington se produce en un momento de incertidumbre sobre la política exterior española. La relación con Estados Unidos, la posición en la OTAN y el papel en la UE son temas de fondo que no se resuelven con una invitación. Pero la foto de Abascal en la toma de posesión de Trump será, sin duda, una imagen que ambos bandos utilizarán.
¿Cambia algo real o es solo una foto? La respuesta depende de lo que ocurra después. Por ahora, lo único confirmado es que Abascal irá y Sánchez no.