Una patrullera de la Guardia Civil abandona la zona tras el bloqueo de la Royal Navy en Algeciras
Una patrullera de la Guardia Civil, la Río Cedena, navegaba de madrugada bordeando Punta Europa rumbo al interior de la bahía de Algeciras, en aguas que España considera propias, cuando una embarcación de la Royal Navy se colocó en su costado «con clara actitud hostil», según fuentes cercanas al incidente citadas por un medio. Los militares británicos emitieron señales acústicas y luminosas y transmitieron por canales internos una advertencia: «están en aguas británicas». Cuando la nave española intentó poner rumbo a la playa de Poniente, la británica se paró delante y bloqueó el acceso de manera intencionada, según esas fuentes. Tras consultar con sus mandos, el patrón cambió el rumbo hacia el interior de la bahía. La Royal Navy volvió a expulsar, según esas fuentes, a una patrullera española de lo que España considera sus aguas territoriales.
Qué ocurrió en la bahía de Algeciras
Los hechos, recogidos en documentos internos de la Guardia Civil como «novedad de interés», se produjeron sobre las 1.30 horas del día 11, según fuentes cercanas al incidente. La víctima del acoso fue la patrullera
Río Cedena, que realizaba labores habituales de patrullaje para detectar posibles actuaciones delictivas. No era una embarcación perdida: navegaba en la zona que España considera propia, bordeando Punta Europa.
La secuencia tiene un guion repetido, según las mismas fuentes. Primero, la aproximación hostil. Después, las señales acústicas y luminosas. Luego, la advertencia por canales internos de que estaban en aguas británicas. Y, por último, el bloqueo físico cuando la patrullera española trató de dirigirse a la playa de Poniente. El patrón consultó con sus mandos y optó por evitar el enfrentamiento. La embarcación británica logró de nuevo su objetivo, según esas fuentes: que la nave española abandonara la zona.
Un patrón de incidentes que se repite desde agosto
El episodio no es aislado, según las fuentes. Ya el mes pasado un buque de la Armada sufrió hostigamiento en aguas próximas, en la misma zona, siempre en territorio que España considera español. Desde agosto pasado se han producido varios episodios similares contra la Guardia Civil y contra Vigilancia Aduanera. Las situaciones se vienen reproduciendo de forma constante en los últimos años. En alguna ocasión, según las mismas fuentes, se han producido disparos intimidatorios contra la Guardia Civil.
La semana pasada, el
Royal Navy Gibraltar Squadron lanzó en sus redes sociales un mensaje que en España se leyó como una provocación: «Feliz Año Nuevo desde Royal Navy Gibraltar Squadron en nuestra primera patrulla de soberanía de las aguas territoriales británicas de Gibraltar en 2025. Continuaremos realizando operaciones todos los días, y este año promete ser aún más emocionante que el anterior». El texto no dejaba margen a la interpretación: los británicos reclaman como propias aguas que España considera de su soberanía.
El malestar en la Guardia Civil y la Armada
En el seno de la Guardia Civil y de la Armada el malestar es enorme, según las fuentes consultadas, porque detectan «total pasividad» del Gobierno a la hora de frenar estas provocaciones. La orden que reciben, sostienen, es siempre la misma: abandonar la zona de conflicto. Esa instrucción es la que explica, según esas fuentes, que la Río Cedena cambiara el rumbo en lugar de mantener la posición.
Gibraltar viene llevando a cabo una utilización permanente, y por la vía de los hechos consumados, de las aguas que rodean el Peñón. Considera que son de soberanía británica, y de ahí los numerosos incidentes de los últimos años con la propia Armada española, con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con embarcaciones pesqueras.
Qué se discute cuando se discute sobre la soberanía de las aguas
El argumento jurídico que más se repite es que Gibraltar no tiene mar territorial, porque no es un Estado soberano sino una colonia británica, de modo que las millas a partir de la playa serían españolas. Sobre esa base, una parte del análisis sostiene que la patrullera no debería haberse movido de allí. La respuesta oficial, sin embargo, no ha llegado con esa contundencia.
Hay quien plantea la cuestión en términos de coste-beneficio. España permite que Gibraltar compre casas en su costa, le vende materiales para sus obras, le suministra agua, comunicaciones y electricidad y deja que sobrevuele territorio español para usar su aeropuerto, según sostienen algunos participantes. La pregunta que sobrevuela el asunto es qué palanca queda cuando se han entregado todas las cartas. Otros responden que la asimetría es inevitable: una lancha de la Guardia Civil no puede ganar un pulso en el mar contra una unidad militar.
Del incidente diplomático al ruido de fondo
La comparación con otros episodios históricos aparece una y otra vez. Se recuerda que el Reino Unido reaccionó con contundencia cuando se sintió amenazado en las Falklands y que, en cambio, aquí la respuesta se limita a protestas verbales y a una exhibición de dientes que no se traduce en hechos, según algunos participantes. La asimetría de trato es, para muchos, el dato más revelador.
El punto exacto donde el análisis se atasca es este: si las aguas son españolas, la orden de retirada es difícil de sostener ante la opinión pública; si no lo son, la presencia de la patrullera tampoco se explica. Y mientras se resuelve la contradicción, la Royal Navy seguirá patrullando todos los días.