Decretos para forzar elecciones: la teoría que se come el hilo
Los decretos ya están tumbados y el hilo deja de mirar la letra del texto. A partir de aquí se discute para qué se presentaron. En pocas horas se impone la tesis del montaje: dos normas que quien las firmó sabía que no iban a salir, votadas de inmediato aunque había
un mes por delante para negociarlas, y una comparecencia de Feijóo que un forero pega en el hilo y el resto aprovecha para la coña.
Qué se ha sabido
El mensaje con más recorrido es el de Gubelkian. Sostiene que
el Ejecutivo no tenía ninguna intención de tocar la propiedad privada porque todos sus miembros tienen pisos, y que el decreto se cocinó en una noche metiendo todo lo que se les ocurrió para que no saliera adelante. BudSpencer añade el detalle del calendario: se votaron inmediatamente cuando había un mes para negociarlos. Para él es un montaje de la izquierda para atizar a la derecha y, con ese discurso, adelantar las elecciones.
Mickey Rourke monta la cronología completa: decretos presentados por presión de los socios de Gobierno, votación que fuerza a todos a retratarse, elecciones después, izquierda agrupada alrededor de Rufián y coalición reeditada. Su pronóstico es que esto da para dos legislaturas más.
maestroburppp pega el tuit de un ministro sobre la comparecencia de Feijóo y le añade su propia lectura encima, con la ironía de turno sobre el momento que estaría pasando el líder del PP.
Y en medio del hilo aparece la queja más rara del tramo: un forero pide que se actualice ese lenguaje obsoleto y se deje de usar el
«mio mio mio» para hablar de propiedad.
Las cifras que se pelean
Gonzalor mete números al debate:
5 millones de nuevos residentes en cinco años y
500.000 o 600.000 más cada año. No pega ninguna fuente, y sobre esa cifra monta su duda de que la oferta de alquiler se recupere. En la misma línea, nada2 sostiene que con tan poca oferta y tanta demanda el descuento será mínimo, aunque el piso que salga lo ponga en venta un particular que se baja del mercado.
Ahí choca de frente con la_trotona, que ve justo lo contrario: salida de pisos al mercado de compraventa y presión a la baja en los precios.
El mismo hecho, dos facturas distintas.Dónde está la bronca
El primer choque es sobre qué tocaban de verdad los decretos. Abu_lense responde a quienes hablan de expropiación que las normas no iban de abolir la propiedad privada. fayser le corrige por el otro lado: no se trata de quitar el piso, se trata de dejarlo en una «nuda propiedad» donde otro decide para qué se usa mientras el propietario sigue pagando los impuestos de propietario. HARLEY66 lo cierra con la frase que más se repite en el tramo: ha ganado «el sentido común, la libertad y la poca democracia que aun queda», y sin propiedad privada, dice, esto es la selva.
El segundo choque es sobre el alcance real de lo ocurrido. Gutiérrez que le veo resta hierro: no ha pasado nada, ni iba a pasar, ni podía pasar. L'omertá anticipa el discurso que viene, el de que no se puede rendir la lucha por los derechos sociales y que España es ahora cuando más lo necesita. Republicano pone fecha al problema: hasta que cambie el gobierno, y avisa de que la culpa acabará echándosele a la derecha por no aprobar los decretos.
Busher apunta a otro sitio: dice que el Ejecutivo se equivocó con su propio nicho de votantes, gente con casa pagada y, en bastantes casos, algún piso más puesto en alquiler. Y una predicción concreta, la de Empresario Acorazado BDSM: subirán el IBI para que nadie tenga pisos vacíos. Nadie la discute. Ahí queda.
También hay un paseo al terreno de las vacunas, con un forero comparando lo de los decretos con la obligatoriedad de vacunarse. No acompaña ningún dato, y la comparación se queda donde está.
Qué cambia respecto a antes
El hilo ya no va de qué hace cada uno con su piso. Esa parte se ha cerrado sin cerrarse y la conversación se ha mudado a la intención: si los decretos se presentaron para caer. Lo que antes era «yo vendo» o «yo espero a los fondos» ahora es un intercambio de teorías sobre quién quería llegar a dónde.
Lo que se da por superado: la votación. Nadie espera a un texto definitivo para decidir nada, y nadie discute el resultado como algo que pueda revertirse. Lo nuevo que entra es la comparecencia del PP, el asunto del IBI a los pisos vacíos y la cifra de población que se maneja como argumento. Y una intuición que nadie pelea: si esto acaba en elecciones, todo lo hablado esta tarde se habrá quedado pequeño.