Action Man, Geyperman y la infancia que delata tu clase
Si tuviste un Action Man, eres de los que entienden la pregunta. Si no, o fuiste pobre o te pillaron mayor. La disyuntiva suena brutal, pero es la que planea sobre cualquier conversación de juguetes retro. La nostalgia tiene código de barras, y en este caso el código empieza por una moto cromada.
El Geyperman como marcador de estatus
Frente al plástico de generaciones posteriores, la moto de Geyperman con sus cromados y neumáticos de gomita blanda funciona como un carné de autenticidad. Hay quien sostiene que los cromados mandan, y quien responde que los G.I. Joe eran más procerescos. La batalla es entre escuelas de juguete, pero también entre décadas.
Los pobres y los mayores
En el otro lado están los que no tuvieron nada de eso. La memoria de una infancia pobre aparece con un trompo y un puñado de canicas, o con juguetes construidos a mano. No es nostalgia, es crónica. Y también está la excusa de la edad: no fuiste pobre, solo llegaste tarde o temprano.
La trampa de la nostalgia
La conversación se enreda en provocaciones, pero lo interesante es la brecha. Cada generación defiende sus cromados y sus neumáticos, y el argumento final casi siempre es quién fue más pobre o más listo. Nadie gana, pero todos vuelven a tener ocho años.
La próxima batalla será entre los que tuvieron Switch y los que heredaron la Game Boy. La duda, otra vez, será de clase. Y probablemente tampoco se resuelva.