Migrantes licenciados en Ceuta: el relato de TVE puesto en duda
La escena se repite en cada salto de valla: decenas de personas llegando a Ceuta, exhaustas, con la ropa mojada y sin un papel que acredite su identidad. La novedad no fue esa imagen, sino el relato que un informativo de TVE coló entre medias: «Muchos de los que han entrado son licenciados y diplomados». La afirmación, lanzada sin un solo dato que la respalde, se convirtió en pocas horas en objeto de mofa generalizada. La ironía llegó a hablar de «ingenieros noruegos» y de títulos convalidados en universidades españolas.
La contradicción que nadie explica
Lo llamativo no es solo la ausencia de fuentes. Es que la propia cadena pública venía sosteniendo poco antes que la inmensa mayoría de los que entraban eran menores. De la noche a la mañana, el mismo caudal migratorio se convirtió en un grupo de universitarios con carrera terminada. La contradicción no necesita análisis: si la mayoría fueran titulados, la foto del menor no encaja. Pero la televisión pública no ofreció una explicación para semejante giro.
La lógica económica que desmonta el argumento
Hay un segundo problema, y este sí es puramente económico. ¿Qué incentivo real tiene un profesional cualificado marroquí para emigrar a España? El mercado laboral español sigue ofreciendo a los jóvenes titulados sueldos de entrada de apenas 200 o 300 euros por encima del salario mínimo interprofesional, con una tasa de paro juvenil que lleva años por encima de la media europea. Quien ha invertido años en una carrera buscaría destinos con salarios y reconocimiento profesional acordes. Y no digamos cuando una parte importante de los licenciados españoles lleva una década teniendo que hacer las maletas para encontrar trabajo en el extranjero.
La guerra que tampoco convence
El argumento de que «huyen de la guerra» tampoco aguantó el primer rasguño. Marruecos no es un país en conflicto bélico. Se trata de un país con vecinos, universidades y una economía emergente. Pretender que el grueso de los saltadores de valla son refugiados de guerra con estudios superiores es un ejercicio de fantasía que busca legitimar algo que no se sostiene. Y eso se notó en la velocidad con la que la sátira se impuso al análisis serio.
Credibilidad y dinero público
La discusión de fondo, en realidad, no es el nivel educativo de quienes saltan la valla. Es la solvencia de un medio financiado con presupuesto público para manejar una información tan delicada. Deslizar una generalización sin datos no es un error menor: alimenta el descrédito de la televisión pública y, de paso, la tensión social. Las reacciones más extremas, de las que no merece la pena reproducir ejemplos, se mezclaron con demandas de rendición de cuentas sobre una posible manipulación informativa con dinero de todos.
Con la declaración de TVE sin verificar y con todas las evidencias económicas apuntando en dirección contraria, la frase quedará probablemente como una anécdota en la crónica del despropósito. A menos, claro, que la corporación publique los datos que sustenten algo tan improbable como un país con una fuga de cerebros crónica atrayendo a licenciados en masa. Entonces, ya hablaremos.