La comisión de 15 euros que no cuadra con 75.000 monedas
Una multa de 750 euros pagada con monedas de un céntimo. La escena la relata una exsubdirectora de banca en redes: un cliente cabreado, una bolsa que revienta y una comisión final de 15 euros. El problema es la aritmética. Si el banco cobra 10 euros por cada 500 monedas contadas, contar 75.000 monedas de un céntimo —los 750 euros— daría 1.500 euros de comisión, no 15. Hay quien sostiene que el relato se sostiene solo si las monedas eran de un euro: 750 monedas, 15 euros de recargo. Y entonces la historia pierde toda su gracia.
¿Cuánto pesan 750 euros en monedas de un céntimo?
Una moneda de un céntimo pesa 2,3 gramos. Multiplicado por 75.000 unidades, el resultado son
172,5 kilos. Alguien tendría que entrar en una oficina bancaria cargando ese peso en una sola bolsa, como sostiene el relato. La escena, tal como se cuenta, exige una fuerza física que roza lo sobrenatural. El detalle no es menor: si el cliente hubiera llegado con 750 monedas de un euro, el peso bajaría hasta unos seis kilos, perfectamente manejables. La historia cambia por completo.
La comisión por contar monedas: ¿es legal?
El Banco de España regula esta materia. Según la normativa citada en la discusión, el límite de monedas es aplicable a los bancos, la entidad puede externalizar el servicio de conteo y puede cobrar por él. Lo que la norma establece es que
no están obligados a aceptar cualquier volumen sin coste. Hay quien sostiene que ese servicio se presta a la administración que emite la multa, no al ciudadano, y que por tanto debería ser gratuita para quien paga. En contra pesa el argumento de que el banco no es parte de la sanción y no tiene por qué asumir el coste de contarla.
Máquinas de conteo: la excusa que no cuela
Existen contadoras automáticas capaces de procesar un fardo de monedas en minutos, separando por denominaciones. La discusión lo confirma: hay máquinas que cuentan monedas y los bancos las tienen. Eso desmonta el argumento de que el conteo manual fuera la única vía. Si la entidad dispone de la máquina, el coste real del servicio es mínimo y la comisión de 10 euros por cada 500 monedas parece diseñada más para disuadir que para cubrir un gasto. La pregunta es si el banco quiere contar o quiere que el cliente se vaya.
Pagar una multa: ¿obligación del banco o del cliente?
Las monedas son de curso legal y deben ser aceptadas, pero la discusión introduce un matiz importante: el banco no está obligado a contar monedas gratuitamente. Quien paga una multa necesita el justificante del ingreso. Sin ese papel, el pago no consta. Eso deja al ciudadano en una posición débil: depende de la entidad para cerrar el trámite. La alternativa es acudir a una máquina de supermercado, que se lleva en torno a un 10% de comisión por el servicio. El cliente siempre paga, de una forma u otra.
El relato que no se sostiene
La historia tiene todos los ingredientes de un relato viral: un cliente enfadado, una venganza ingeniosa y una lección final. Pero los números no acompañan. O eran 750 monedas de un euro, o la comisión no era de 15 euros, o el episodio nunca ocurrió tal como se cuenta. La coincidencia entre 750 monedas de un euro y 15 euros de comisión es demasiado exacta para ser casualidad. Hay quien sostiene que la versión más probable es que alguien contó 750 monedas de euro, no 75.000 de céntimo, y la historia se adornó para hacerla más épica.
La moraleja que se extrae del episodio —cuidado con las chulerías— es discutible. Lo que sí queda claro es que pagar una multa con monedas pequeñas es un ejercicio de resistencia que rara vez sale gratis. Y que la próxima vez, si alguien quiere hacerlo, conviene que revise antes cuánto pesa su cabreo en kilos.