Burgos pierde 39 autobuses en un incendio: el gas natural comprimido, bajo sospecha
Un incendio de rápida propagación ha arrasado las cocheras de los autobuses urbanos de Burgos, calcinando 39 vehículos —más de la mitad de la flota— y dejando a la ciudad con un servicio de transporte público reducido a mínimos. Las primeras pesquisas apuntan a que el fuego se originó en un autobús propulsado por Gas Natural Comprimido (GNC) estacionado en la nave central. La causa concreta sigue bajo investigación, pero la magnitud del desastre ha reabierto el debate sobre los riesgos de concentrar vehículos con combustibles alternativos en espacios cerrados sin compartimentación.
La composición real de la flota: ni un solo autobús eléctrico
Contra lo que algunos han especulado, en Burgos no había autobuses 100% eléctricos. Los datos oficiales del Servicio Municipalizado de Movilidad y Transportes (SMYT) a principios de 2025 detallan una flota de 73 unidades: 38 de GNC, 1 híbrido diésel-eléctrico y 34 diésel convencional. El incendio, que comenzó en un bus de GNC, se propagó con rapidez debido a la disposición apiñada de los vehículos y a la antigüedad de las instalaciones —construidas en los años 60—, que carecían de sectorización contra incendios. Los bomberos no pudieron acceder al interior y se limitaron a refrigerar las naves colindantes.
El precedente de los combustibles “eco”: ¿riesgo asumido?
El GNC se ha promocionado como una alternativa más limpia al diésel, pero su almacenamiento y manejo conllevan riesgos específicos. La explosión de un depósito de gas comprimido puede generar llamaradas de varios metros, como ocurrió en Burgos. Mientras, la Policía Científica baraja un fallo eléctrico o de combustión como origen del siniestro, sin descartar otras hipótesis. La alcaldesa ha anunciado que Madrid cederá 40 autobuses para restablecer el servicio, pero la factura de los daños —millonaria— la pagará, como siempre, el contribuyente. Las responsabilidades, previsiblemente, se diluirán.
La lección parece clara: si se apuestan por combustibles alternativos, las flotas deben diseñarse con separación física entre vehículos y puntos de carga alejados de las zonas de estacionamiento. En Burgos, la falta de previsión ha convertido un incidente localizable en una catástrofe para el transporte de la ciudad.
Debates relacionados en el foro