Un policía en prácticas dispara a un hombre armado con un cuchillo en la comisaría de Montornès del Vallès
¿Qué hace un agente recién salido de la academia, solo, con el arma reglamentaria, frente a un hombre con un cuchillo de cocina dentro de una comisaría? Eso es lo que intenta esclarecer la División de Investigación Criminal de la Región Metropolitana Norte tras el suceso ocurrido en Montornès del Vallès, un municipio de 18.000 habitantes cercano a Montmeló. El atacante, de unos 25 años y origen subsahariano, logró superar una puerta de acceso restringido y amenazó al único agente presente, que no portaba arma. El policía en prácticas, que había terminado su formación en el ISPC hacía pocas semanas, abrió fuego siguiendo el protocolo y neutralizó al hombre. Una bala rebotada impactó después en el tórax del propio agente, que no llevaba chaleco antibalas.
Qué ocurrió en la comisaría de Montornès del Vallès
El herido fue trasladado al Hospital de Sant Pau, donde fue intervenido quirúrgicamente. Permanece ingresado en la UCI a la espera de evolución, aunque fuera de peligro. Durante el turno de noche solo había tres agentes en servicio: el policía en prácticas, un agente en la puerta y un policía interino en patrulla. De los tres, únicamente el primero portaba arma. Al agente de comisaría le consta el arma retirada y el interino no está habilitado para llevarla.
Los Mossos d'Esquadra han descartado que se trate de un ataque terrorista. La investigación sigue bajo secreto de sumario, según fuentes judiciales, y el atestado se presentará en el juzgado de guardia de Granollers. Según las declaraciones de los dos agentes que entraron en la comisaría, el atacante ya los había increpado antes, durante el cierre de las puertas del cementerio, desde un balcón. Más tarde lo hallaron con un cuchillo de cocina de grandes dimensiones dentro del recinto policial.
La versión oficial y el detalle que nadie se cree
La explicación del rebote es el punto que más suspicacias despierta. Hay quien sostiene que la trayectoria descrita resulta difícil de encajar y que los informes en situaciones así suelen estar redactados para cubrir un problema mayor. En contra pesa un argumento técnico: las balas rebotan, y atravesar cuerpos enteros solo ocurre en las películas. La discusión derivó hacia el tipo de munición que usa la policía en España, con puntas encamisadas en lugar de huecas, un detalle que se atribuye a la normativa y que algunos consideran contraproducente en espacios cerrados.
Policías sin pistola: el agujero de seguridad que nadie tapa
El suceso deja al descubierto la situación de la Policía Local de Montornès. Fuentes policiales describen un «declive y degradación» por falta de personal y medios técnicos. Muchos agentes han abandonado el cuerpo en los últimos años por la carencia de medidas de seguridad. Reconocen que el Ayuntamiento no deseaba esta situación, pero afirman que no se ha hecho todo lo posible para evitarla. La propuesta que circula como solución es instalar mamparas de seguridad para los agentes, como las que había en las sucursales bancarias. Expulsar a los atacantes, señalan, ni se contempla.
El doble rasero entre defender una comisaría y defender tu casa
Una de las corrientes más repetidas del análisis apunta a la asimetría legal: un agente puede usar un arma de fuego para proteger su comisaría y su integridad, mientras un ciudadano que se enfrenta a un asalto en su domicilio se expone a consecuencias penales. La sombra de la eximente incompleta planea sobre el caso: si hay coherencia judicial, se argumenta, al agente debería aplicársele el mismo criterio que a cualquier otro mortal. La discusión sobre el arma retirada al agente de comisaría y la falta de habilitación del interino añade otra capa: un turno de noche con un solo policía armado es un problema de diseño, no de mala suerte.
El origen del atacante y el marco migratorio
Parte del análisis sitúa el suceso en el contexto de la política migratoria y de la convivencia en municipios con población extranjera. Se argumenta que la sociedad española ha pasado de ser homogénea a multicultural y que eso genera tensiones que el Estado no gestiona. Otras voces recuerdan que un caso aislado no define a un colectivo y que atribuir el comportamiento de un individuo a su origen es un error de razonamiento. La alerta 4+ por amenaza yihadista vigente desde 2015 se cita como prueba de que el marco de seguridad lleva años tensionado, aunque los Mossos hayan descartado el móvil terrorista en este caso.
El atestado llegará al juzgado de guardia de Granollers y el agente seguirá en la UCI mientras se recupera. La comisaría de Montornès seguirá con tres agentes por turno nocturno y uno solo armado. Y la bala rebotada seguirá siendo, para muchos, la parte de la historia que no cuadra.