El teniente marroquí que reabre la traición de OCON Sur
Desertó, se escondió año y medio y, cuando por fin llegó a España, tampoco se sintió a salvo. Un teniente del ejército marroquí ha puesto nombre a una sospecha que llevaba tiempo flotando: la disolución de OCON Sur, la unidad antidroga del Campo de Gibraltar, no fue un error de gestión, sino una traición. Sus revelaciones apuntan a un agente del CNI, a un informante quemado y a una operación en la que, según se argumenta, alguien quería que el confidente no saliera vivo.
Qué era OCON Sur y por qué se disolvió
La unidad coordinó a 150 agentes especializados, desarticuló a los principales clanes del sur y participó en la detención de más de 19.000 personas vinculadas al narcotráfico. En el verano de 2022, el Ministerio del Interior la desmanteló. La decisión levantó críticas entre asociaciones de la Guardia Civil y partidos políticos. El malestar nunca se cerró. Ahora, la historia del teniente marroquí añade una capa más oscura: la de un informante descubierto al que se le habría dicho que siguiera como si nada, sin medidas de protección. Hay quien sostiene que lo querían quemar.
La trazabilidad de un secreto: del CNI al desertor
Las preguntas son incómodas: ¿cómo sabía el agente del CNI que el informante no estaba bajo sospecha? ¿Dónde y a quién consultó? En el debate público también hay quien recuerda que revelar la identidad de un agente del CNI es delito. Y la cosa no queda ahí: aparecen acusaciones de quintacolumnismo, llamadas a restaurar la pena de muerte para delitos graves y una pregunta que lo enreda todo: ¿trabaja alguien para Israel? La mezcla es explosiva.
El dato que descoloca cierra la parte abierta: el propio teniente, después de año y medio escondido, no se considera seguro ni en España. «Yo que él me iría de España pero ya», sugiere un análisis. Si las sospechas de traición son ciertas, el que ordenó desmontar la unidad sigue sin responder. Si no lo son, la paranoia se ha comido el debate. Ninguna de las dos opciones tranquiliza.