Una fruta broma de mal gusto. Eso es esta guerra de Ucrania.

Gasoductos rusos cruzando la llanura ucraniana entre la niebla con siluetas de equipamiento militar y humo lejano al fondo

Los gasoductos que dan 1.000 millones diarios a Rusia siguen intactos​

Un ejército en guerra no debería dejar pasar dinero a su enemigo. Y sin embargo, cada día, por el subsuelo ucraniano circula gas ruso que reporta a Moscú del orden de 1.000 millones de dólares. Las tuberías que atraviesan el país en conflicto no solo siguen en pie: funcionan a pleno rendimiento y, según el relato que corre, están protegidas a la vez por militares rusos y ucranianos. La paradoja, planteada con crudeza, es el eje del asunto.

La comparación que se repite es contundente. ¿Alguien imagina tuberías atravesando la Alemania nazi para dar 1.000 millones diarios a Stalin, protegidas por la Wehrmacht? ¿O abasteciendo a Napoleón en plena guerra de la Independencia sin que nadie las volase? El paralelismo tiene truco, porque los tiempos no son los mismos, pero explica por qué a mucha gente el asunto no le cuadra.

¿Qué gasoductos rusos cruzan Ucrania?​

Dos grandes sistemas transportan el hidrocarburo ruso hacia Europa Occidental. El primero, el Bratstvo, arranca en el yacimiento de Urengoy, cruza Ucrania, entra en Eslovaquia y se bifurca para abastecer el norte y el sur del continente. El segundo, el Soyuz, enlaza los gasoductos rusos con las redes de Asia Central y añade volumen a países como Eslovaquia, Hungría y Rumanía.

Ucrania cuenta con la mayor infraestructura de tránsito de gas del mundo, y por ella pasa cerca del 35% del consumo europeo. Eso son dos cosas a la vez: una fuente de ingresos por tarifas de tránsito y una palanca que se puede accionar en cualquier momento. Nadie la acciona.

¿Por qué Ucrania no corta el gas ruso?​

Aquí el análisis se divide. Una corriente sostiene que destruir los gasoductos sería un disparo en el propio pie: Ucrania se quedaría sin gas y sin las tarifas que cobra por dejar pasar el de otros. Otra apunta a que volar las tuberías rompería la relación con los socios europeos, que verían cortado su suministro justo cuando sostienen a Kiev.

El argumento de la interdependencia es el más citado. Si dos bloques dependen económicamente el uno del otro, la guerra total sale carísima. Rusia no cierra el grifo porque perdería su principal fuente de divisas y su última vía de entendimiento con Europa. Ucrania no lo corta porque se quedaría a oscuras. Y Europa no lo bloquea porque se congelaría. Cada parte tiene un motivo para no tocar la tubería.

Sanciones por un lado, gas por el otro​

En paralelo, las potencias occidentales aprueban paquetes de sanciones contra Rusia mientras siguen comprando su gas y su petróleo. Es una contradicción que el propio relato oficial no termina de tapar. Se envían armas a un bando y se paga al otro, no por convicción, sino porque apagar el suministro de un día para otro dejaría a media Europa sin calefacción.

Hay quien va más allá y sostiene que el gasoducto no es el punto ciego del conflicto, sino su verdadero centro. Que lo que se libra no es una guerra total sino un pulso económico donde nadie quiere romper del todo la cuerda. Y hay también quien enmarca todo esto en la estela de las «performances» recientes, la pandemia incluida; esa hipótesis es sugerente, pero no cuenta con pruebas que la sostengan.
Ucrania: acusaciones cruzadas y gasoducto intacto: «En el asedio por los españoles de Ostende en 1604, los cañones de bronce se refrigeraban con vinagre español que nos vendian los holandeses.» — un forero de burbuja.info

El relato y la guerra de la información​

A la contradicción económica se suma la del relato. Ambos bandos se acusan de bombardear objetivos civiles, hospitales y escuelas, y de provocar el desplazamiento de millones de personas. La magnitud de lo que se denuncia choca, para muchos, con la calma de unas tuberías que nadie toca.

Se llega a sostener que un batallón vinculado a Kiev habría intentado volar el gasoducto en varias ocasiones y que las tropas rusas lo habrían impedido. Son afirmaciones difíciles de verificar y se atribuyen sin confirmación independiente.


1604: el vinagre español que enfriaba los cañones holandeses​

La historia da precedentes incómodos. En el asedio de Ostende de 1604, las tropas españolas enfriaban sus cañones de bronce con vinagre español que les vendían los propios holandeses a los que asediaban. Lo transportaban de vuelta tras llevar trigo del Báltico a las ciudades mediterráneas españolas. Prohibir ese comercio habría provocado hambruna.

La lección es vieja: en una guerra, el enemigo también es cliente, y el interruptor económico rara vez sigue la lógica de las banderas.


El pacto con China y el botón del gas​

Rusia no está sola en el tablero energético. El nuevo gasoducto hacia China y un pacto de suministro de recursos a 30 años estaban ya planificados antes del conflicto, lo que da a Moscú un comprador alternativo si Europa decide cerrar la puerta. Con ese respaldo, el gas se convierte en un arma de desgaste: no hace falta cortarlo del todo, basta con amenazar con hacerlo.

¿Es esta una guerra como las demás?​

Esa es la pregunta que flota sobre todo lo anterior. Si es una guerra de verdad, al enemigo ni agua, y las tuberías llevan meses saltando por los aires. Si no lo es, entonces es otra cosa, y conviene llamarla por su nombre. Mientras tanto, los gasoductos siguen bombeando, facturando, y aparentemente nadie se atreve a tocar el grifo. ¿Cuánto aguanta esa contradicción antes de que alguien decida comprobarla?
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«En el asedio por los españoles de Ostende en 1604, los cañones de bronce se refrigeraban con vinagre español que nos vendian los holandeses.»
— midelburgo · Comercio con el enemigo
«Asuntillos de la interdependencia económica (que es el fundamento inicial de nacimiento de la UE), si dependemos mutuamente de forma económica, difícilmente nos liaremos en una guerra.»
— Remequilox · Interdependencia económica europea
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
No es una guerra de verdad45%
Interdependencia económica lo explica30%
Ucrania se arruinaría a sí misma25%
📌 DATOS
Dos grandes sistemas de gasoductos transportan el gas ruso a través de Ucrania: Bratstvo y Soyuz
Ucrania cuenta con la mayor infraestructura de tránsito de gas del mundo
Por Ucrania pasa cerca del 35% del consumo europeo de gas
El tránsito reporta a Rusia unos 1.000 millones de dólares diarios
El pacto energético de Rusia con China se extiende a 30 años y se planificó antes de la guerra
📅 EVOLUCIÓN
1604 Asedio español de Ostende: el vinagre español enfriaba los cañones holandeses que los propios holandeses vendían
2022 Avanza la invasión de Ucrania mientras el gas ruso sigue fluyendo por los gasoductos Bratstvo y Soyuz
2022 Rusia y China acuerdan un suministro energético a 30 años negociado antes del conflicto
🔗 FUENTES
elEconomista ↗
Pacto energético entre Rusia y China a 30 años
El Periódico de la Energía ↗
Seguimiento del tránsito de gas ruso
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desglose de los dos sistemas de gasoductos, Bratstvo y Soyuz, con sus trazados exactos desde Urengoy hasta Eslovaquia, Hungría y Rumanía
✓El precedente histórico de 1604 en el asedio de Ostende, donde el comercio con el enemigo evitó una hambruna
✓El debate sobre la interdependencia económica como explicación de por qué ninguna de las tres partes acciona el interruptor del gas
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